Los psychokillers son unos personajes fascinantes (tanto los reales como los que son un producto de alguna desquiciada idea) que tuvieron su época de apogeo cinematográfico en los años 70 y 80. Aparecieron figuras tan emblemáticas como Michael Myers, Jason Voorhees, Chucky o, mi favorito, Freddy Krueger, pero poco sabíamos sobre sus orígenes más allá de explicaciones flojuchas o alguna breve escena insuficiente para dotar de auténtico relieve a estos matarifes. Experiencias como el capítulo de la televisiva Las Pesadillas de Freddy dirigido por Tobe Hooper (episodio que ha envejecido fatal) eran las menos y ha tenido que ser la probada comercialidad es estas películas la que ha animado a las productoras a dar luz verde a cintas como la que indaga en el pasado de Hannibal Lecter (pinta infecta y es que sin Anthony Hopkins la cosa pierde casi todo interés) o La Matanza de Texas: El Origen, aproximación a la antigua figura de trabajadores en un matadero que al perder su empleo decidieron seguir produciendo delicias cárnicas a partir de los restos humanos que Leatherface producía en sus simpáticas masacres de estúpidos jovencuelos.

Hay un elemento particularmente censurable en estas producciones y es su uso y abuso de una estructura narrativa que peca obscenamente de repetitiva (al menos la primera de las secuales, dirigida por el propio Hooper, se desmarcaba de ella pese a su decepcionante bagaje), algo en lo que esta precuela cae de forma indiscutible. El modélico (aunque inferior al original) remake de La Matanza de Texas (superior a otros como el también estimable de Las Colinas Tienen Ojos) contaba con la excusa de querer narrar los mismos hechos, validando así las reiteraciones preexistentes, pero el chollo se acaba ahí. La historia de cuatro jóvenes que viajan por donde no deben y eso los aboca a sufrir mil y un penurias discurre por todos los senderos conocidos posibles, incluyendo una cena muy particular, aunque el abuelo no tenga su momento de gloria. Torturas, salvajadas con sierras mecánicas, una algo más que modesta utilización del gore, sexo que no es tal (al chico le vemos el torso desnudo, a la chica en ropa interior, escamoteándonos, claro está, el coito), algún intento de fuga frustrado, ciertos sobresaltos en función de lo desprevenido que sea cada cual, pequeños detalles de humor macabro y unas posibles víctimas que estamos deseando ver morir (a ver si algún día algún buen guionista crea un psicópata de relumbrón y obvia adulterarlo supeditando su “hobby” al punto de vista de adolescentes descerebrados en mayor o menor grado. Queremos que Freddy Krueger sea abiertamente el protagonista y no una pandilla de tontainas.), ya que el único que mola es el psicópata de turno. Si no queréis eso, huid de esta película.
La nueva versión de Marcus Nispel apoyaba su interés en tres puntos básicos: 1) La labor de puesta en escena era más que digna, logrando sumergir al espectador en una historia carente de novedades, manteniendo la tensión en todo momento y creando alguna imagen para el recuerdo (ese plano saliendo de la cabeza de la chica muerta). 2) Una estupenda y muy adecuada fotografía que daba un acabado visual muy interesante a la propuesta. La agobiante y enfermiza atmósfera de la cinta de Hooper se desvanecía, es verdad, pero el look visual distaba mucho de ser un saldo orientado a la mera rentabilidad económica. Además, sí que conseguía dotar al filme de una atmósfera (ligeramente) enrarecida (a la que también ayudaba incidir algo más en otros miembros de la familia) que ayudaba a dejarse atrapar de nuevo por la historia. 3) Jessica Biel. Más allá de cualquier discusión sobre su talento interpretativo (escasito), existe un consenso bastante amplio entre el público masculino sobre sus virtudes físicas (y si luce ropa ajustada ya ni te cuento) y eso, por mal que siente a algun@s, aseguraba algo más de público.
El problema es que esta precuela prescinde de los responsables de esas virtudes y opta por el mimetismo, sí, pero los resultados flaquean. Para empezar, contratar al responsable de la espeluznante (pero por lo horrenda que era) En La Oscuridad se convierte en un error notable, no porque lo haga particularmente mal, sino porque Lieberman apuesta por no asumir riesgo alguno y ofrece una puesta en escena plana, donde sus decisiones resultan tan previsibles que la tensión del conjunto brilla por su ausencia más allá de escasos momentos puntuales. Ojo, no es que lo haga mal, sencillamente cumple y eso es particularmente insuficiente en un caso como el que nos ocupa. El look visual opta por el continuismo, pero el toque atmosférico desaparece, ya que la similitud visual es innegable, pero vulgariza el excelente uso de los colores oscuros del remake para dar a La Matanza de Texas: El Origen un acabado visual respetable, dejando la sensación de cierto esfuerzo, pero sin conseguir transmitir la fuerza que sí poseía el remake. Además, Jessica Biel es sustituida para la ocasión por Jordana Brewster (a la que apenas tenía fichada por la simpática The Faculty) y cierto que la película parece tener cierta obsesión en que los necesitados de actividad sexual tengamos motivaciones no cerebrales intentando atisbar el comienzo del culo de la chica en numerosos momentos, pero no es lo mismo y como bonus track el personaje resulta menos interesante y la actuación también.
¿Por qué me “gusta” (hay que entrecomillar, y mucho, esta afirmación) entonces la película? Sencillo, cada cual tiene una preferencia más o menos formada por un género o subgénero concreto y las cintas de psychokillers me vuelven loco. Con que transmitan sensación de haberse esforzado algo en los aspectos primordiales de la película, varias macabrosidades, algún apunte cómico resultón, un buen desenlace (aunque peca de tramposo y previsible), un psicópata que mole y cuente con alguna excusa para ser contada (Los orígenes de la familia, los cuales apenas tienen presencia en el relato más allá del primer acto) pues lo perdono todo con mayor facilidad. Otra cosa es que aparezca algún megabodrio descomunal como La Matanza de Texas: La Nueva Generación, entonces mi odio hacia la propuesta no alcanza límites, pero sí me entretienen y me dan un mínimo exigible de lo que una cinta así debe ofrecer pues mira, me vale, prefiero mil veces una típica de psychokillers que un drama mil veces visto o una comedia de chistes desgastados. Es lo que hay, pero ya sé que eso está lejos de valer para la mayoría.
En definitiva, si podéis llegar a conformaros como yo con no mucha cosa no es una mala opción para una tarde de aburrimiento en la que apetezca ver a alguien cargándose a la representación del gilipollas de turno. De no ser así, repito lo dicho, ¡Huid de ella!
Noviembre 5, 2006 at 12:38 pm
Igual le doy una oportunidad cuando salga en dvd, o directamente me la descargo, porque pagar por ver esto hasta me da cosa XD Pero vamos, que con otras cosas de mayor interés en la cartelera, paso mucho por ahora. Es que tiene una pinta de precuela aversicuela patillera a más no poder, y con el currículum del director….
Saludos!
Noviembre 5, 2006 at 5:31 pm
El remake de “La Matanza de Texas” es sencillamente brillante. Al estrenarse, cerró muchas bocas después de los palos que recibió durante su preproducción y rodaje.
Una vez más esa estúpida manía de prejuzgar.
No sé si veré el origen de la saga. Por algún motivo me repele. Creo que si siguen exprimiendo la gloriosa cinta de Tobe Hopper, terminarán por fundirla, con tanta secuela, precuela y remakes. A pesar de que (insisto, como dice arriba) el remake terminase siendo excelente.
Saludos, Freddy.
Noviembre 5, 2006 at 8:20 pm
Hombre, sí que es verdad que da algo de palo pagar por verla… pero como tengo que usar las invitaciones que tengo para ir gratis pues ya duele mucho menos! Eso sí, es infitimente mejor que En La Oscuridad (tendría cojones que fuera peor que “eso”…)
Al menos en este caso el prejuicio acabó dejando buen sabor de boca, oros lo hacen para encumbrar películas que luego aunque sea buenas decepcionan un huevo y medio…
Noviembre 5, 2006 at 10:10 pm
El proyecto me llamaba la atención como buen fan de los matarifes texanos, pero la verdad es que el director me echa para atrás. Y después de leerte, me parece que no voy a tener prisa por verla.
Noviembre 5, 2006 at 11:52 pm
A ver si la veo que ya sabes que me encanta la original, y su remake tambien me gustó bastante.
Yo también prefiero ver al psycho cargandose a los palurdos que una chorrada de risas agotadas y demás.
Noviembre 6, 2006 at 7:21 pm
Haces bien no dándote prisa, es una peli cuyo único momento ideal es cuandot e apetece ver una película de este estilo que no ofrezca novedades, porque sino…
Noviembre 6, 2006 at 9:34 pm
Yo deseaba que se pareciera más a “La matanza de Texas 2″ que al remake, y lo cierto es que es casi un calco de este último. La idea de hacer una película de orígenes abría un universo de posibilidades realmente apetitoso: por eso me da tanta rabia que se hayan conformado con volver a hacer otra vez lo de siempre. A estas alturas, después de “La casa de los 1.000 cadáveres” y “Hostel”, se necesita algo más que la clásica fórmula slasher para ganarse el corazón del fan, y mucho más si lo que te propones es narrar el origen de un mito.
Aún así, reconozco que hay momentos gore que funcionan (Caracuero haciéndose su primera máscara o el asesinato del motero, por ejemplo) y que los puntuales destellos de humor cafre están conseguidos. Pero la película daba para muchísimo más.
Noviembre 6, 2006 at 9:34 pm
Yo deseaba que se pareciera más a “La matanza de Texas 2″ que al remake, y lo cierto es que es casi un calco de este último. La idea de hacer una película de orígenes abría un universo de posibilidades realmente apetitoso: por eso me da tanta rabia que se hayan conformado con volver a hacer otra vez lo de siempre. A estas alturas, después de “La casa de los 1.000 cadáveres” y “Hostel”, se necesita algo más que la clásica fórmula slasher para ganarse el corazón del fan, y mucho más si lo que te propones es narrar el origen de un mito.
Aún así, reconozco que hay momentos gore que funcionan (Caracuero haciéndose su primera máscara o el asesinato del motero, por ejemplo) y que los puntuales destellos de humor cafre están conseguidos. Pero la cosa daba para muchísimo más.
Noviembre 6, 2006 at 9:42 pm
Que daba para muchísimo más es irrebatible, que necesitaba más para ganarse mi corazoncito de fanatico del slasher tb, pero vaya, se deja ver y como señalas tiene momentos que funcionan (añadiria a la lista el momento cirugia de uno de los personajes, me funcionó el humor negro en ese momento). Por cierto, yo no quería que se pareciese tanto al remake, pero tampoco a la secuela de Hooper… deseaba que gozase de cierta autonomía, pero nada, el exitazo del remake parece que la esclaviza a pasar por terrenos seguros, cachis!
Noviembre 6, 2006 at 10:35 pm
El miercoles o jueves ya os comentaré lo que a mi me ha parecido en mi blog.
Me da en la nariz que Lieberman se sintió relativamente comodo realizando este producto exclusivamente comercial, tal y como le sucedió a Nispel con su Matanza. Pero tampoco hay que olvidar que el film de Nispel no es ninguna maravilla y que encarece en algunos puntos, aunque por lo demás es una gozada muy independiente del original. Y me alegra que este director no haya repetido en el Orígen, ya que me consta con horror su pseudo-estilo, demostrado en su bochornoso Frankenstein. Y no hay excusa que éste sea una tv-movie, Nispel se esforzó al máximo y le salió un truño de lo más tedioso. Pijo del demonio…
Noviembre 6, 2006 at 11:08 pm
Pufffff… me temo que el listo de Michael Bay ha descubierto que se hace más pasta con este tipo de películas que con las superproducciones que, hasta ahora, eran su marca de la casa.
Un saludo!
Noviembre 6, 2006 at 11:19 pm
Joer, parece que aborrezcas mortalmente a Nispel! Por cierto, para mi gusto lo de exclusivamente comercial a éste le viene que ni al pelo, pero el remake de la Hooper al menos ofrecía algo más.
Hombre, pues ya ha tardado Bay en darse cuenta, porque en la taquilla americana parece casi una regla ineluedible que a peli de terror para, más o menos, adolescentes rentabilidad asegurada!
Noviembre 6, 2006 at 11:53 pm
En efecto, Nispel me parece un tipejo bastante odioso. Me gusta la Matanza que hizo para Bay, pero se las da de abnegado y no es otra cosa que un cliper ahora convertido en mecenas del celuloide. Prefiero apoyar más al loco de Henkel con su secuela/remake de la Matanza original que al puto Nispel. Al menos el primero era realmente fiel al espiritu del original basado en su propio guión (genial, por cierto). Y es que La matanza de Texas: la nueva generación, es todo un subproducto de autor! Mejor de lo que pensáis la mayoría.
Noviembre 7, 2006 at 6:05 am
Acabo de ver Hijos de los Hombres y me he quedado a cuadros. APASIONANTE. De acuerdo en que el guión podría estar un poco más currado, pero todo es tan apasionante, tan ultrarrealista, tan desasosegante, tan cercano… que se me ha hecho un nudo en la garganta.
Creo que JAMÁS hemos visto unas escenas de acción como las que no las regala el señor Cuarón, nueva promesa (y realidad) del cine comercial.
Noviembre 7, 2006 at 11:42 am
Sí, si la clave de que nos guste una película no es que sea buena, o que nos cuente algo interesante, sino si es lo que esperamos o no. Pero, vaya, yo paso de esta película, al menos en principio, que aun me queda la de Cuarón y alguna otra por ver.
saludos
Noviembre 7, 2006 at 7:44 pm
Igual era más fiel al espíritu y todo lo que quieras henkel, pero la pelicula es insalvable desde cualquier punto de vista. Aburrida, repetitiva, malas interpretaciones, escaso gore…
Kesher (cuanto tiempo sin verte por aqui!), es que la peli de Cuarón es cojonuda, cierto lo que señalas del guión, pero los que la critican centrándose ahí creo que no han sabido ver lo que realmente ofrece esa maravilla
Karl, a ver si a ti tb te gusta tanto la de CUarón!
Noviembre 7, 2006 at 9:17 pm
Es una basura transgresora enternecedora, y el cameo de Marilyn Burns es cojonudo. ¿Gore? La peli no iba de eso, al igual que la original, y no es que este comparando. Eso no puedo ser. Nunca.
Noviembre 8, 2006 at 8:33 pm
¿Transgesora?, ¿Enternecedora? Reiterativa, mal actuada, sin novedades relevants en el guión y tampoco en la dirección, si al menos hubiera ofrecido algo más de gore o humor o lo que fuera aún tendría cierto perdón, pero lo que salió fue una cosa infumable, aburrida y totalmente prescindible…
Noviembre 9, 2006 at 4:25 am
Es todo eso que dices depende del punto de vista, claro. Esa cosa tan simpática hay que verla como lo que es, y ofrece enfermedad y misoginia por un tubo. Leatherface es así, un travestido, un impotente y, muy probablemente, homosexual, no un Jason que da miedo porque impone y parece muy masculino y todo. Leatherface es gay y está loco de atar, y exorciza sus demonios mariquitas cortando con la sierra.
Noviembre 9, 2006 at 7:37 pm
yo no vi nada de enfermedad y misoginia más allá del tópico más manido. Y esa relectura de cómo es Leatherface me parece un destrozo. SI quería hacer algo distinto que hiciera algo tipo Halloween 3 y no un pseudoplagio de escaso (por no ser directo y decir nulo) interés…