A lo largo de cada año hay no pocas películas que pasan desapercibidas de forma injusta. Ése es el caso de Más extraño que la ficción, una estupenda mezcla de drama y comedia que no lleva a sus últimas consecuencias su propuesta, pero ese detalle queda compensado con creces por los numerosos méritos de una propuesta emparentada con la estupendástica Adaptation.

Mi crítica de elpaisliterario aquí

La película que cierra el díptico bélico de Clint Eastwood ofrece un bagaje mucho más favorable que el de la discutible Banderas de Nuestros Padres. El primer acierto reside en prescindir del exceso de ambición de líneas narrativas de aquella, donde los poco logrados saltos temporales y la innecesariedad de la parte contemporánea lastraba la película de forma irremediable. En Cartas desde Iwo Jima, la preparación y consumación de la defensa nipona de la isla centran todo el relato con unos pocos flashbacks orientados a fortalecer a los personajes de mayor relieve en la trama. Quizá resulta desacertado que dos de ellos casi coincidan en pantalla al lastrar algo el devenir de los acontecimientos, pero en ningún caso resultan molestos. Un competente elenco de actores (algo en lo que la anterior fallaba de forma estrepitosa) y la casi total ausencia de altibajos de interés se unen al logrado dramatismo creciente de la película que en sus primeros minutos cuenta con un tono bastante más liviano de lo que uno podría esperar. Al final no llega la obra maestra que muchos esperarán, pero sí una muy buena película que ejemplifica lo que Banderas de Nuestros Padres debió ser por parte del lado americano, pero que, por desgracia, prefirió tirar por otros derroteros en lo que estuvo lejos de resultar atinada.

Mi crítica del paisliterario aquí (ya siento la tardanza)

PD: ¡¡¡Banzaiiiiiiii!!!

No ya tanto como decir que “El hermano de otra serie” sea mi episodio favorito de Los Simpson (aunque no anda nada lejos), pero sí que tiene un encanto especial al unir las excelencias de la familia amarilla con la brillantez de Frasier

¿A que viene esto? Pues entre que el sábado pasado Antena 3 emitió el lamentable regreso de Bob a la serie del que sólo se salvaba un gag a costa de Padre de Familia y Padre made in Usa y que hoy se ha podido ver al fin un trailer de verdad de la película (que me ha gustado mucho más de lo esperado) pues me ha dado por ahí.

Si hay una película que me dé particularmente rabia que sea tan denostada es El último gran héroe. Vale que el bueno de Arnold ha hecho algún bodriete considerable, pero éste no es el caso. No sé si será que su particular mezcla de comedia y acción (algo que Shane Back, guionista de esta película, volvió a explotar en la muy simpática Kiss, kiss, bang, bang) puede ser malentendida al esperar una cinta de acción más. Una pena, porque es cojonuda.

Valga como pequeña muestra esta particular versión de Hamlet:

Y como, para alborozo de algunos, la gente se aburre mucho y hace cositas como ésta

Ais, volverá a aparecer algún día otro McTiernan?

Increíble desenlace ha tenido la última copa del rey de baloncesto. El Barcelona, que entró de chiripa, ha machacado al Real Madrid en la final. Los 16 puntos de diferencia final (69 a 53) coinciden no por casualidad con los 16 puntos de ventaja tras un asombroso primer cuarto que ha terminado 21 a 5 (¿récord de anotación negativa?). A partir de ahí, los culés han aguantado todas las envestidas y el triplazo de Ukic con el que se ha cerrado el último cuarto tras lograr los madridistas ponerse a 9 puntos ha sido definitivo. Aún duele la herida de la victoria madridista de ayer en un disputadísimo partido contra el Tau. Y sin duda el cansancio de ayer y del otro día contra el Gran Canaria les ha impedido dar la talla hoy. Su pésimo acierto en el tiro (vergonzo era verles tirar triple tras triple y que la abrumadora mayoría los escupiese el aro) ha sido la losa que no han podido superar. En definitiva, el Barcelona justo e inesperado ganador.

En fin, a partir de ahora a seguir con la liga, que con este renacido Barcelona va a estar todo la mar de interesante. Aunque igual sólo ha sido un brillantísimo espejismo…

Son muchas las películas que buscan entretener a toda la familia sin querer erigirse en la nueva obra de arte definitiva, pero el problema es que esa limitada aspiraicón ni siquiera es garantía de que salgo algo mínimamente digno. De hecho, la mayor parte de este tipo de películas acaban por resultar aburridas, sosas y hasta molestas a la intelgiencia. Afortunadamente, Noche en el Museo, sin ser nada del otro mundo, consigue su objetivo. ¿Es suficiente? Eso ya depende de cada cual.

Mí crítica del paisliterario aquí

me consta que no pocas personas han dejaod ya totalmente de lado el ver las películas en sus pases por televisión. Ya sea cosa de tragarse más anuncios que película, de tener que “someterse” a los horarios de las cadenas, la imposición de tragárselas dobladas y la disponibilidad de ADSL para verlas a su gusto han reducido el consumo de películas en la televisión (1), eso ya es algo que depende de cada persona. No obstante, yo sigo consumiendo películas, ya sea por falta de ADSL o por verlas en el PC mientras estoy también a otros asuntos o sencillamente porque en ese momento me apetece y mando todo a tomar por saco.

La pena es encontrarse con situaciones como el pase de ayer en Versión Española de la estupenda Cosas que hacen que la vida valga la pena (¿Alguien más la ha visto? es que pasó desapercibida en su día de narices de forma bastante injusta). ¿Tan difícil es lanzar adecuadamente los videos de la película? Me explico, llegó el primer corte publicitario y aproveché para entretenerme con otras cosas (que bonica es la Nintendo DS por dios! ^^). De repente, vuelve y la película ha pegado un salto espacial, temporal y uno de los personajes aparece borracho cuando antes de los anuncios estaba perfectamente sobrio. Pasan los minutos y aparecen los créditos finales…. una hora después de haber comenzado (contando dentro de esa hora los 15 minuticos de rigor de publicidad).

Yo ya andaba pensando qué clase de timo era ese…. cuando a mitad de los créditos finales cortan, pasan a publicidad y poco después la película regresa donde se había quedado tras el primer corte. Alucinado con lo que estaba pasando, seguí viéndola… y cortaron en el momento exacto previo a los minutos finales para dar un nuevo corte de anuncios, tras el cual repitieron de nuevo el final. Vamos, al elevación a la enémisa potencia del Spoiler. ya ni contarlo, simplemente la película avanza espontáneamente y te destripa el intrigulis del asunto. Una pena, porque con cosas así (2) también se le quitan a uno las ganas de ver películas en televisión…

(1) Así no es de extrañar que uno de los mandamases de Telecinco comentase hace unos días que su objetivo era eliminar las películas de su parrilla. Puedo entenderlo, pero si a cambio saturan más con programas del corazón, polígrafos o cansinos realitys… la cosa cambia.

(2) Al menos eso es mejor que emitir una película de madrugada… y cortar sus 10 minutos finales pro las buenas!!! Que es lo que sucedió hace unos meses en el pase de “Nightfall” de Jacques Tourneur por parte de ETB2. Lamentable.

Como ya me comenté tiempo atrás , el pasado sábado se celebró, parece que con muy buena acogida, el día del Orgullo Zombie. Ojalá tenga continuidad en el tiempo y pueda pasarme la próxima vez :)

Para los interesados en saber más, podéis encontrar un buen surtido de links sobre el asunto aquí

Esto pretendía ser un repaso a los mejores episodios de Buffy cazavampiros con el motivo de que al fin he podido hacerme con el gigachachipack que incluye todas las temporadas de la serie y buscaba conseguir que aquellos que reniegan de ella le dieran una muy merecida segunda oportunidad (o tercera, o cuarta o quinta, es igual) o que los que directamente la mandaron a paseo sin molestarse en ver nada pudieran escoger alguno de sus capítulos más destacados. El problema es que la lista se me disparaba y alguno de ellos realmente no servían como aproximación parcial a la serie que incitase a seguir viéndola porque contenían unos spoilers del copón y no era plan.

Además, intentar convencer a los incrédulos de cosas como que en un episodio Buffy estuviese manteniendo una lucha a muerte con un vampiro que resulta ser un antiguo compañero de clase con el que mantiene una charla en la que él la psicoanaliza a ella o de la que propia serie propone en un estupendo capítulo que todo lo que hemos visto hasta ese momento puede no ser más que el producto de la mente desquiciada de su protagonista puede ser muy complicado. ¿Y sabéis por qué? Pues porque Buffy tiene un estilo difícilmente definible que se balancea con total tranquilidad entre la comedia, la ciencia ficción, el drama (y melodrama), lo romántico, el cine de terror, el thriller, el suspense e incluso se permite jugar en un curioso episodio al estilo de David Lynch.

Lo difícil de tal mestizaje de géneros es conseguir un equilibrio que haga mantener a la serie el brillantísimo (tanto como no recuerdo en prácticamente ninguna otra teleserie o película) nivel que alcance en determinados momentos. Esa es la gran pega de Buffy, algo que Joss Whedon consiguió terminar de pulir en la excelsa Firefly (donde también abarcaba el campo del western, posiblemente el único género que Buffy dejó de lado a lo largo de sus siete temporadas), pero que aquí mantiene un encanto iniciático difícil de igualar. Y es que cuando realmente le pilla el punto a la serie hasta capítulos de dudosa categoría como el que enfrenta a la protagonista con el mítico Drácula resultan muy simpáticos pese a sus evidentes carencias.

No obstante, voy a transgredir lo dicho anteriormente sobre hacer un listado de episodios para referirme brevemente a 3 episodios memorables de la serie (por orden de preferencia), sin cuyo visionado cualquier opinión que se pueda hacer de la misma será incompleto.

3- FOOL FOR LOVE

Ubicado en la estupenda quinta temporada (quizá la mejor junto a la tercera), se centra en dos líneas argumentales. La menos interesante, aunque mantiene la habitual simpatía de la serie, se centra en la pandilla y Riley (su novio de turno) resolviendo el misterio de la semana, pero es la otra la que realmente llama la atención. Nuestra protagonista tiene miedo a ser derrotada en un combate tras un momento de debilidad en el último, por lo que recurre a Spike, un (relativamente) redimido vampiro que ha acabado con varias Cazadoras a lo largo de su vida, para saber cómo logró acabar con ellas. A través de los flashbacks conocemos en profundidad el pasado del posiblemente mejor personaje de toda la serie, amén de formar un díptico imprescindible con otro episodio de la segunda de Angel.

2- ONCE MORE, WITH FEELING

El episodio musical (imposible referirse de buenas a primeras a él de otra forma). La primera vez que lo vi estaba aún en la fase de rechazo a la serie (y es que cuando ves algo estando totalmente dispuesto en su contra es imposible medir bien sus méritos), por lo cual no pude disfrutarlo como era debido. La excusa argumental es tan sencilla como que se convoca a un demonio que hace que todo el mundo baile y cante sin poder hacer nada para remediarlo. Y es que Whedon ya había tanteado la musicalidad de sus intérpretes en Angel (estupenda la idea del bar con karaoke para criaturas demoníacas) y Once More, With Feeling no era más que el paso siguiente a dar. Unas deliciosas letras para las canciones que permiten su disfrute tanto en la línea argumental central de la temporada como para todo aquel que quiera disfrutarlo como la deliciosa rareza ante la que nos encontramos domina la función. Además, Whedon se encarga de alterar nuestra concepción al cambiar la cabecera y la sintonía de entrada amén de cerrar el episodio al estilo de varios musicales de antaño. Divertido, entrañable, único y revelador en las relaciones entre los personajes. Irrepetible.

1- HUSH

Posiblemente mi episodio favorito no ya de Buffy, sino de todas las teleseries que he visto, y pese a mi edad a no pocos os consta que su número no es escaso. Si en el caso anterior, los musicales eran los homenajeados, ahora el turno le llega al cine mudo, pues , tras un primer acto más o menos funcional, se nos revela que una serie de misteriosas criaturas se apoderan de la voz de la gente para luego poder quitarles otra “cosa”. Una insuperable mezcla de drama, comedia, romance y, sobre todo, una perversa y terrorífica historia digna de un cuento de hadas conforman esta genialidad que también permite avanzar la trama de la serie, amén de asentar elementos venideros sin que eso impida para nada su disfrute individual. Además, el diseño de las monstruosas criaturas está logradísimo, algo que sorprende más sabida la tendencia de la serie a fallar más de lo debido en este aspecto. Imprescindible.

En definitiva, echadle un ojo a esos tres episodios si es que os da por ahí, sino, bueno, ¡no habrá sido porque no lo he intentado!

Y a los que ya os hayáis rendido a la evidencia del talento de Joss Whedon… ¿Estáis conforme con esta modesta y reducida selección?

Hay quien se queja de la escasa capacidad de variación de las teleseries a lo largo de su más o menos larga vida, pero también los que reniegan de aquellas de las que un día fueron fans por la degeneración argumental a la que la someten sus guionistas. ¿Es posible encontrar un punto medio que satisfaga a los enemigos del estatismo y a los que prefieren evitar remodelaciones profundas en aquello que ya les gusta? Yo al menos creo que sí, pero éste no es el momento de hacer un análisis pormenorizado con múltiples ejemplos que demuestren que esto sucede o que a veces los cambios importantes no son necesarios, más que nada porque ya a mí me aburriría escribirlo así que no quiero ni imaginarlo el leerlo. Lo que me apetece es apuntar la doble mutación “padecida” por Los Hombres de Paco. Si eso, más adelante entraré con otras.

La serie española comenzó como un desigual batiburrillo de humor absurdo en el que destacaban dos líneas argumentales centrales condenadas a cruzarse al final de cada episodio. Por una parte, teníamos al trío policial protagonista con sus curiosas formas de resolver los casos que era donde la serie conseguía mayor interés, pero a cambio teníamos las subtramas de los personajes de Adriana Ozores y Neus Asensi en los que la serie bajaba muchos enteros y daban ganas de mandar a la serie a tomar por saco. Como las audiencias no acompañaron, la serie acabó con rapidez su primera temporada y remodeló sus esquema de cara al futuro.

Se mantuvieron los casos del trío protagonista (que con el tiempo se volvieron algo repetitivos, pero seguían teniendo su encanto), se eliminaba las molestas subtramas para reforzar el interés del resto de policías del cuartelillo de turno (un acierto, ya que hasta entonces estaban demasiado desdibujados). La pega es que con el tiempo se introdujo un fuerte componente de culebrón con la relación amorosa “que si sí que si no” de Lucas, muy eficiente Hugo Silva, con la hija adolescente del protagonista. Por el camino es cierto que la serie empezó a usar con acierto cliffhangers (algo en lo que el producto patrio no es estira demasiado), pero la sensación de reiteración continuada tanto en los casos policiales como en esa problemática relación amorosa acabó provocando un conato de decadencia que finalmente se solventó con un notable final de temporada al dejar con la duda sobre la posible muerte de uno de los personajes (estaba enterrado vivo) y la necesidad del personaje de Michelle Jenner de elegir entre su familia o el amor de su vida.

Pues hace bien poco la serie ha vuelto a nuestras pantallas reformulándose de nuevo: El drama se ha apoderado de la serie y sólo alguna pequeña subtrama (El comisario, interpretado con solvencia por Juan Diego, intentando relacionarse con sus subalternos) recupera el humor absurdo de sus orígenes. El resto oscila entre las pésimas vibraciones que destila el ambiente en el seno familiar de su protagonista (lo cual le lleva a fingir un infarto, cuyo componente cómico hubiera sido muy explotado en épocas anteriores, pero no ahora), la agria relación entre Paco (grata sorpresa la actuación de Paco Tous) y Lucas que lleva al tercer integrante del grupo (más que correcto pepón Nieto) a fingir su propio secuestro para reconciliarlos (nueva vía cómica que la serie prefiere obviar en estos momentos). Y lo que sucede es que cuando la serie para reconducir todo para un regreso al aire cómico de antaño nos han salido con un nuevo y acertado cliffhanger que deriva el dramatismo hacia un interesante suspense.

El resultado de todo esto ha sido que las audiencia han subido de temporada a temporada y actualmente se encuentra en un más que exitoso 24% de share. Puede que no guste el humor de la serie ni su tendencia a estirarlo todo demasiado (el mal endémico de la excesiva duración de las teleseries españolas ayuda mucho en este punto) ni el reiterar en exceso ciertas vías argumentales ni la serie en sí misma, pero que, al menos hasta ahora, ha sabido reconducirse sin que sus cambios hayan chirriado de forma sensible creo que resulta innegable. Por mi parte, la considero la mejor teleserie española de la actualidad, lo cual, en realidad, tampoco es decir mucho, pero vaya, mientras siga entreteniéndome (que lo hace, y mucho) y no se obcequé en caer una y otra vez en los mismos fallos (algo que otras no tienen rubor en hacer) seguiré viéndola.

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