octubre 2006


Pues eso, que finalmente han subido hoy la crónica que hice del festival de Sitges. Podéis leerla aquí.

Y ya de paso, para quien no lo conozca ya, tendréis mi nombre real. Un aviso, no contratéis ningun asesino profesional para intentar liquidarme, porque ya sólo en mi pueblo hay al menos otro que atiende al mismo nombre y apellido… 😛

En realidad iba a hablaros hoy del último peliculón de Scorsese, pero mitad desgana mitad falta de inspiración (he acabado viendo un par de capítulos de Prison Break) al final he preferido obviarlo y la sorpresa que me he llevado hoy al chequear mi cuenta de filmaffinity (si alguien está interesado en la mecánica de la página que lo comente, que explicarlo por explicar paso) y que todas mis almas gemelas han cambiado desde ayer. Vaya, antes era normal, pero con más de 2000 películas votadas e introduciendo apenas dos votos más (el de Prison break y el Infernal Affairs) lo veo ilógico, así que simplemente era para saber si os ha pasado también al resto que usais la página.

Y por ello de que no quede tan cortito, aquí van mis credenciales en la página:

Películas valorada
s: 2457
Media de votaciones: 5,8

Mis votos por valor
Excelente 35
Muy buena 123
Notable 428
Buena 434
Interesante 394
Pasable 353
Regular 318
Floja 204
Mala 118
Muy mala 50

Mis votos por género
Comedia 612 5,5
Drama 463 6,1
Terror 227 5,8
Acción 209 4,7
Intriga 183 6,3
Thriller 124 6,3
Fantástico 111 5,8
Serie de TV 101 6,2
Aventuras 96 5,2
Animación 90 6,1
Romance 69 5,7
Ciencia-Ficción 65 6,0
Western 27 5,7
Bélico 24 6,8
Musical 19 6,3
Documental 13 6,2
Cine negro 13 8,0
Infantil 11 4,6

Mis votos por país
Estados Unidos 187 5,8
España 191 5,5
Reino Unido 159 6,2
Francia 61 5,9
Japón 30 5,6
Italia 25 6,6
Alemania 15 6,3
Canadá 14 6,6
Argentina 12 6,0
Hong Kong 10 5,0
Australia 10 5,2
México 8 5,1
Corea del Sur 7 6,6
Dinamarca 6 6,8
Nueva Zelanda 6 6,7
Irlanda 3 6,0
Austria 3 6,3
China 3 6,0
Suecia 2 5,0
Suráfrica 2 7,0
URSS 2 7,0
República Checa 1 3,0
Bélgica 1 7,0
Rusia 1 3,0
Brasil 1 9,0
Taiwán 1 6,0
Hungría 1 2,0
Irán 1 3,0
Bosnia – Herzegovina 1 8,0
Holanda 1 8,0
Eslovenia 1 7,0

Bueno, hasta ahora he sido muy poco amigo de comentar cosas por llegar, pero 24 es mi gran debilidad y al fin podemos ver el trailer de la sexta temporada. Por una vez no es mero tópico de explosión (aunque hay unas cuantas), tacos (se echan en falta los característicos “Dammit!” del gran Jack) y poco más. Casi dos minutos de video con una introducción a cargo del propio Kiefer Sutherland. Qué raro se hace ver a Peter “Bizcochito” MacNicol en el universo de 24…

Podéis bajar el video subtitulado aquí: pincha

Y como bonus track decir que se va a sacar (en USA al menos, aquí lo dudo) una figura de 30 cm de Jack en la quinta temporada:

La verdad, está poco conseguida (mucho más cercana al nivel de las de Alias que sí llegaron a nuestro país que las maravillas que ya se anuncian de Perdidos), pero menos da una piedra.

El equilibrio es un rasgo fundamental para la brillantez de una película. Hay cintas que directamente apuestan por el descontrol y el exceso (aunque muchas veces no sea tanto) como la reciente “Snakes on a plane”. Las hay que optan por una mixtura de géneros y no saben conjugarlos bien, caso de la comedia y el suspense de “Scoop” (último trabajo de Woody Allen aún por estrenarse en nuestro país). También puede darse que el proyecto esté mal perfilado y los saltos bruscos caractericen el devenir de los acontecimientos como en “Alatriste”. Los casos de películas con momentos muy inspirados pero con un parte sustancial de metraje de mero relleno como “Clerks 2” también son numerosos. Pero, ¿Qué es lo que hace tan difícil que un largometraje consiga equilibrar todos sus atributos? A priori, lo más fácil sería decir que la ambición de sus principales responsables no casa con sus habilidades para llevarlo a buen puerto, pero esta obviedad contiene tal cantidad de matices (límites presupuestarios, actores deseados para el proyecto no disponibles, necesidad imperativa de ser rentable económicamente, obligación de acabar la película a tiempo para su fecha de estreno preestablecida, grado de libertad creativa del realizador, etc.) que resulta insuficiente.

El problema del equilibrio parece uno de los rasgos cosustanciales del cine español actual. Las comedias apenas funcionan a ráfagas (eso o directamente no tienen la más mínima gracia) con el mal añadido de que si el humor a lo Torrente ya está desgastado, sus derivaciones tontorronas nacieron heridas de muerte. Dentro del drama a veces aparecen obras interesantes como la reciente “La Noche de los Girasoles”, pero los esquemas reiterativos en la problemática social o las obviedades de siempre entorno a la guerra civil española resultan agotadoras. De otros géneros apenas se pueden comentar cosas, porque el endeble entramado industrial nacional apenas permite incursiones en géneros tan estimulantes como el terror o la ciencia ficción. No obstante, lo realmente preocupante es que haya tenido que ser un realizador mejicano el que haya rodado una película sobre una de las etapas más traumáticas de nuestra historia sin ninguna fisura importante y con un equilibrio perfecto entre la dura realidad y la carga fantástica del relato. Creo que ya he adelantado demasiado sobre las cualidades de “El Laberinto del Fauno”, pero el ser un largometraje tan rico, trabajado y conseguido obliga a puntualizarlo antes de dejarse llevar por la brillantez de sus múltiples facetas.

La Guerra Civil ha terminado poco tiempo atrás, lo cual aún permite que unos pocos hombres muestren su oposición al régimen franquista ocultos bajo la protección de las montañas. En una zona habitada por varios maquis reside el capitán Vidal, un hombre frío y autoritario que espera la llegada de su esposa Carmen, la cual está embarazada de lo que Vidal espera sea un niño, y de su hijastra Ofelia. Los expeditivos métodos de Vidal no consiguen hacerle atrapar a los maquis, ya que todo indica que alguien cercano a él lo está traicionando, por lo que poco a poco avanza en sus indagaciones al respecto. Paralelamente, la madre de Ofelia se ve obligada a guardar cama por las dificultades que atraviesa su embarazo, lo cual deja a la niña con la única compañía de Mercedes, la jefa del servicio de la casa de Vidal. No obstante, una inesperada aparición trastoca la existencia de Ofelia, puesto que un fauno hace acto de presencia indicándola que es una joven princesa que ha de cumplir tres pruebas que le permitan regresar a su mágico mundo. El problema es que tanto el mundo real como el fantástico encierran más peligros de los aparentes y puede que no todo tenga un final feliz.

DEL TORO DEMUESTRA TODO SU POTENCIAL

Hasta la fecha he seguido la carrera de Guillermo Del Toro con un interés similar a la relativa frustración que me producían sus películas. No son muchas las veces que un realizador me deja con la sensación de estar por encima de las virtudes reales de sus filmes. Quizá me suceda con cintas puntuales de otros casos, pero los cinco largometrajes anteriores de Del Toro me produjeron esa sensación. Su curioso debut bajo el título de “Cronos” tenía una premisa argumental interesante, pero su interés se diluía según el metraje avanzaba dejando la sensación de alargamiento innecesario. Su salto a Hollywood de la mano de “Mimic” resultó más conseguido al lograr una atmósfera bastante convincente y no resultar un trabajo típico (al dar el salto al cine de USA muchos recurren a lo fácil o directamente optan por hacer un remake de su obra más famosa hasta entonces), pero un reparto discutible y un guión no lo suficientemente sólido lastraban de forma considerable el conjunto.

No supe muy bien cómo tomarme su aparente mero coqueteo con el cine español con “El Espinazo del Diablo”, afortunado acercamiento a la guerra civil española cuyo excesivo metraje se volvía en su contra, aunque el conjunto puede catalogarse de notable. Aún más incomprensible parecía su decisión de rodar “Blade 2”, aceptable (y posiblemente con eso ya sea la mejor de una saga de escaso interés) acercamiento al mito vampírico con ciertos rasgos más propios del cine de zombis, pero demasiado dependiente del lucimiento de Wesley Snipes en el papel principal, lo cual no le permitió ir mucho más allá de lo habitual. Con “Hellboy” consiguió su trabajo hollywoodiense más satisfactorio gracias al notable carisma que imprimía Ron Perlman al protagonista y a la habilidad del propio Del Toro de crear un entretenimiento muy superior a la media pese a ciertos errores de casting (el personaje de Rasputín pedía a gritos un actor más competente) y a un tercer acto más bien fallido.

Del Toro no conseguía que su talento (o al menos lo que éste transmitía) se tradujese en una película redonda (que no perfecta, porque esas no existen), pero con “El Laberinto del Fauno” nos da la razón a aquellos que veíamos que podía dar bastante más de sí. El realizador mejicano no se limita a ofrecernos una película fantástica como ha sido vendida la película de forma errónea ni tampoco la típica historia de posguerra civil que por muy bien contada que esté (que lo está) dejaría un molesto tufillo a historia mil veces contada. Lo que intenta es encauzar el mundo de lo real e imaginario de una forma que puede parecer no guardar mayor relación, pero a través de los personajes de Mercedes y Ofelia se puede trazar un paralelismo innegable tomando como referencia las pruebas por las que ha de pasar la segunda. Este punto de unión (algo débil de entrada, ya que la película parece crear a base de sobreentendidos una profunda relación de afecto entre ambas sin una interacción entre ellas que lo justifique. Éste es el único flanco en el que “El Laberinto del Fauno” cojea) sirve como eje para que la película no se desvíe en exceso por ninguno de los mundos.

La realidad que dibuja Del Toro no se anda con zarandajas ni la suaviza con chistes fuera de lugar. La gran guerra ha finalizado, pero poco importa eso en el micromundo que nos muestra la película. Se nos perfila un monstruo en la figura de Vidal que bien podría ser el villano antológico de cualquier universo mágico. Sus hombres no son más que meros secuaces que no aportan nada de relieve al conjunto más allá de fortalecer a su jefe, amén de servir como contrapunto a los maquis, cuya presencia en el relato tiene más rasgos de fantasmal que de mera amenaza durante la mayor parte del metraje. El carácter amenazante de Vidal es el eje de este pequeño universo, a partir del cual gira el resto de personajes. En esta parte del filme, Del Toro hace gala de una puesta en escena sobria, sin aspavientos y sin recurrir a estilizar las secuencias para lograr resaltar por encima de los que se nos cuenta. Bravo por él.

El mundo fantástico del fauno es otro cantar, ya que el autoritarismo que domina la realidad deja paso a un mundo muy visual, por sin caer en el error de querer epatar al espectador por esa vía. Y no es porque los hechos no validen esta opción, sino porque Del Toro quiere mostrar las innegables debilidades por las que pasa este mundo que ayuda a emparentar el filme con “Alicia en el país de las maravillas”, para lo cual nos muestra al fauno y lo que le rodea con cierto halo de decadencia, aún capaz de fascinar al más escéptico, pero dando señales de su próxima extinción si nadie hace nada por remediarlo. Del Toro se muestra aquí más relajado y con una tendencia infrecuente en este tipo de relatos hacia lo terrorífico, como el encuentro con la extraña criatura que se pone los ojos en las manos o lo que el fauno le pide hacer a Ofelia en determinado momento. Lo bonito parece interesar mucho menos a Del Toro que la posibilidad de pervertir la estructura tradicional de los cuentos de hadas, aunque sea capaz de crear una situación fácilmente emparentable con el Miyazaki de “El Viaje de Chihiro”.

La fusión de dos mundos en aparente contradicción era el mayor reto al que se enfrentaba Del Toro, ya que por encima de conseguir que ambos funcionen aisladamente (que lo hacen, y con una brillantez inhabitual en el cine reciente) existía el imperativo de no transmitir la sensación de desear una mayor presencia en el relato de realidad o fantasía y habrá quien discuta el equilibrio conseguido por Del Toro, en especial aquellos que buscaban una cinta abiertamente fantástica, pero el realizador mejicano consigue extraer todas las virtudes posibles de ambos campos sin que ello produzca desdibujamiento alguno más allá de los buscados (varios personajes no van más allá del mero complemento, aunque esto sucede a sabiendas de ello). Lo que al final nos queda es una puesta en escena estupenda (con un muy destacable empleo de la excelente y muy apropiada banda sonora compuesta por Javier Navarrete, amén de la esmerada labor en la fotografía de Guillermo Navarro) que sabe maravillar visualmente cuando es necesario sin que eso ahogue el avance narrativo de ambos mundos. Irreprochable labor de Del Toro.

LAS EXCELENCIAS DE UN GRAN REPARTO

Ya he señalado la importancia en “El Laberinto del Fauno” del personaje de Vidal, al que da vida Sergi López, pero es obligado pararse un momento a hablar de la prodigiosa actuación del catalán. Muchos son los filmes que buscan construir un malo suficientemente sólido que ayuda a dar más interés a las andanzas del héroe de turno, pero pocas veces la maldad ha estado tan bien plasmada. Vidal obedece punto por punto al mejor arquetipo de hombre sin escrúpulos capaz de cualquier cosa para conseguir lo que busca, con el orgullo (el imperativo de estar a la altura de la “leyenda” de su progenitor) y la necesidad de un hijo varón como únicos puntos débiles. Cierto que la película no esquiva para nada el riesgo de acabar siendo una mera muestra de personajes muy buenos o muy malos sin detenerse en el interés de los matices, pero es que López compone un personaje que uno disfruta sobremanera odiando y esperando que su porvenir sea lo más doloroso posible. Quizá algo encorsetado por las limitaciones de su rol, pero no por ello menos brillante en su cometido, especialmente en las no escasa situaciones de exquisita crueldad.

No obstante, por encima de las excelencias del trabajo de Sergi López destaca el sorprendente trabajo de Maribel Verdú. Hasta la fecha, con la puntual excepción de la notable “La buena estrella”, sus participaciones en cintas dramáticas habían sido, siendo generoso, discretas, pero su brillante trabajo en “El Laberinto del Fauno” le abre vías que ojalá sepa aprovechar en el futuro. Su Mercedes es una lograda combinación entre la debilidad aparente que ha de mostrar ante Vidal y la fortaleza que le lleva a soportar lo indecible esperando conseguir algo a cambio. Esta dualidad (característica aplicable a muchos aspectos del filme) del personaje hacía correr el riesgo de mostrar mayores aciertos en una faceta que en otra, pero Verdú se muestra harto convincente en la faceta agazapada de su rol, alcanzando registros harto elogiables cuando la película nos muestra sus motivaciones y, sobre todo, en un momento de confrontación con otro personaje.

Una pequeña injusticia ha sido dejar para tan adelante a la jovencísima Ivana Baquero, ya que si Sergi López es el eje de la parte de realidad de la función, ella es el personaje en el que se fundamenta la existencia de toda la película. La inocencia infantil que desprende su personaje (cuesta creer que las similitudes, número de letras y sonoridad final, del nombre de Ofelia con el de Alicia sean aplicables al azar) no peca de excesiva, sino que su contacto con el mundo del fauno está siempre ligado a sus esperanzas de mejora, a su propio conocimiento de que la realidad que la rodea resulta injusta para ella misma, pero sin que ello produzca un universo en el que todo sean facilidades para ella. Aparentemente sumisa a su madre, pero en realidad hace todo lo que le apetece dentro de unos límites (que Vidal no la pilla) lo que la convierte en el espejo infantil de Mercedes (el detalle del comentario de ésta diciendo que de niña también creía en hadas es el momento que mejor explicita esta relación de similitud inconsciente), aunque las bases de su relación sean discutibles. Creíble en todo momento, soporta perfectamente el peso del filme y consigue atrapar al espectador para adentrarse dentro del estimulante camino por el que avanza “El Laberinto del Fauno”.

Más allá del trío capital de personajes destacan dos personajes, en el fondo de mero carácter complementario, pero con suficiente peso en la cinta para que hablar de ellos no sea revelar más de lo necesario. Álex Angulo interpreta a un doctor caracterizado por un hilo de fragilidad que transmite prioritariamente por su mirada. En el fondo mero refuerzo del personaje de Mercedes, el interés del mismo reside en la medida actuación de Ángulo (al que en breve podremos ver en un pequeño papel en “Bosque de Sombras”, estimable debut de Koldo Serra), el cual sabe otorgar al personaje de las características necesarias para no resultar redundante ni que su comportamiento en determinadas fases del metraje nos chirríe con el exhibido hasta ese momento. El caso de Ariadna Gil ha despertado mayor polémica al existir cierto consenso al respecto de considerar su actuación la más débil del reparto. No voy a negar que su actuación sea la menos interesante del brillante quinteto protagonista, pero su aparente desgana dota de un apropiado tono apagado a una mujer superada por las circunstancias y que se ha visto obligada a aceptar la sumisión que conlleva ser la esposa de Vidal. De ser este rasgo extensible a todas sus actuaciones coincidiría en criticar su trabajo, pero no recuerdo a Gil un registro similar en otros largometrajes y encima me resulta ideal para el personaje, por lo que buscarle pegas sería un mero ejercicio de tocapelotismo.

FASCINANTES DETALLES VISUALES

Ya he apuntado que el mundo fantástico del fauno presenta cierto aire de decadencia, pero ello no significa que el plano visual esté descuidado, ni mucho menos. Y para empezar la apuesta resulta más arriesgada si tenemos en cuenta la decisión de recurrir lo menos posible a los efectos especiales generados por ordenador para imprimir a “El Laberinto del Fauno” un toque artesanal que bien podría haber quedado muy mal. Afortunadamente, no es el caso. Las primeras pistas que nos ofrecen la película son ese insecto de aspecto muy particular que sirve como elemento de acceso a Ofelia para el mundo mágico de la que es heredera. La primera mutación del mismo ya nos sirve de aviso sobre que lo que vamos a ver no va a ser un despliegue gratuito de efectos visuales. Éstos van a ser pocos, pero con cuidado extremo a través de una trabajada labor de diseño basado en el maquillaje y la utilización de animatronics.

Doug Jones es el “actor” (lo entrecomillo por eso de que en realidad es un mimo profesional) detrás de la hipnótica apariencia física del fauno, a mitad de camino entre un elemento más de la naturaleza y un ser celestial, aunque con una apariencia física que, en principio, recuerda más al señor del averno que a alguien del que puedas fiarte. Jones, que ya trabajó con Del Toro en “Hellboy” (allí se ocultaba bajo los rasgos de Abe Sapien, aunque fuese David Hyde Pierde, memorable como Niles en “Frasier”, el que daba voz al personaje), no sólo tiene presencia en la película como el amable fauno, sino que también da vida al hombre pálido con ojos extraíbles de sus manos. Su terrorífico (y muy convincente) aspecto permite uno de los momentos más terroríficos de la historia al ser una criatura que se alimenta de infantes incautos. Es aquí donde Jones deja muestras de un andar muy característico que también se utiliza (aunque con características distintas) para el fauno, algo que sin duda debe mucho a su ya comentada actividad como mimo. Con “El Laberinto del Fauno”, Jones une dos nuevas criaturas memorables a una lista en la que por ahora sobresalía su carismática presencia en el episodio “Silencio” (una obra maestra indiscutible) de “Buffy” como uno de los inquietantes caballeros que robaban la voz (y la vida a la larga) de los habitantes de Sunnydale.

No obstante, la calidad del esfuerzo de Jones sería insuficiente si el trabajo de la compañía DDT no diera un acabado visual acertado al conjunto. La siniestra ausencia de rasgos personificadores del hombre pálido es uno de los mayores aciertos, en especial cuando éste permanece en un misterioso letargo. Eso sí, es en el tramo final cuando la faceta visual alcanza su momento de mayor importancia con un desenlace que rezuma magia por los cuatro costados y resiste los ataques de cualquier descreído. Un detalle que no conviene olvidar es que Del Toro no cae en el error de convertir la cinta en un espectáculo ñoño, sino que recurre en no pocas ocasiones a recursos más propios del cine gore (magistral el momento en que se desgarra cierta cosa) que añaden un acertado y necesario aire siniestro que sirve como contrapunto de la realidad en oposición a al universo fantástico. Y lo mejor de todo es que la utilización de este recurso no peca de abusiva, ya que Del Toro sabe utilizar magistralmente el fuera de campo cuando su uso resulta aconsejable.

CONCLUSIONES

Lo que nos ofrece “El Laberinto del Fauno” es una maravillosa película que se balancea a la perfección entre una terrible realidad y una fascinante fantasía para crear un atípico cuento más perverso que las tradicionales historias de hadas, pero sin excederse. Una delicia en la que prácticamente nada desmerece el altísimo nivel medio de la propuesta para la que sin duda es lo mejor que se ha estrenado de lo que llevamos de año. Se queda a un pequeño paso de convertirse en una obra maestra, pero es una experiencia fascinante que todo amante del buen cine debería disfrutar lo antes posible.

Cuando un director vuelve a demostrar todo su potencial tras alguna caída en el interés de su obra resulta particularmente frustrante que reincida en sus errores cuando ha recuperado el crédito de sus seguidores. Cierto que siempre serán mejores ciertos resplandores de genialidad a que el director se convierte en un mediocre absoluto, pero no por ello hay que conformarse, vaya, que quejarse es gratis.

Lo que sucede es que uno podía esperar mucho de Woody Allen tras la excelente Match Point, pero, quizá por falta de ideas o por el esclavismo autoimpuesto de hacer una película al año, lo que ha sucedido con Scoop es que ha preferido reutilizar fórmulas de uso previo tan evidente que a lo mejor el propio Allen no quería ofrecernos más que una chorrada con gracia, porque así es como puede calificarse a Scoop, una especie de revisión de la muy superior Misterioso Asesinato en Manhattan con un cuidado muy escaso de los detalles que convirtieron a aquella en una de las obras más estimables del neoyorquino.

Uno de los más graves errores de Scoop es la ineficiencia para definir de forma convincente los personajes interpretados por Ian McShane (sublime en Deadwood) y, sobre todo, Hugh Jackman (mucho mejor en la también fallida The Fountain). El primero se convierte en el fantasma de un periodista que utiliza todas sus argucias para intentar engañar por unos minutos a la muerte y transmitir su historia, con el problema de que su aire de implacable reportero está muy desdibujado y sus apariciones llegan a resultar algo gratuitas y forzadas según avanza el metraje. El caso de Jackman es más fragrante, ya que convertido en el sospechoso de los crímenes y siendo una alta figura de la sociedad parece el más idóneo para la primicia (que es como se traduce Scoop en la película) del siglo que cae en manos de Scarlett Johansson. Aparte de vendérnoslo como encantador poco más hace Allen para perfilar el personaje, por lo que Jackman poco puede hacer para darle más interés, en especial en determinada fase del metraje.

Junto al detalle de los personajes, Scoop falla en el guión, siendo esto particularmente grave al ser ese el supuesto punto fuerte de Allen. Sería ridículo negar que el nuevo trabajo de Allen cuenta con un buen puñado de gags (atención al del restaurante para cenar XD) bastante graciosos, pero junto a ellos aparece un libreto bastante ramplón en el que los acontecimientos avanzan de forma bacheada, por lo que el ritmo del filme no es precisamente brillante. Los chistes enmascaran de forma más o menos lograda ese detalle, pero es el componente de suspense de la historia lo que resulta totalmente insalvable. La trama de los asesinatos está lejos de enganchar al espectador y posee una resolución (aunque otra parte del desenlace del filme lo salva) tan previsible como decepcionante.

Más destacables resultan las interpretaciones de Allen y Johansson, las cuales brillan por encima de la media de la película. El primero da vida a un excéntrico mago que se ve obligado a ayudar a la segunda en su investigación. Raro y gracioso en similar proporción, no se aleja demasiado de los patrones del resto de personajes que ha interpretado Allen en sus propios filmes, pero su inclusión está lejos de ser tan forzada como la de Todo lo demás (la última en la que participó en su faceta de actor) y sus gracias funcionan. Ciertas dudas me provocaba la faceta cómica de Scarlett Johansson, porque hasta la fecha la única comedia (por llamarla de alguna manera) en la que la había visto era en un insulto cinematográfico de nombre Mi hermano el cerdito (el completismo me pierde) y va a ser que no acabé muy satisfecho con el resultado. En Scoop refleja con una acertada comicidad la incertidumbre, debilidad y falta de experiencia del personaje y funciona bastante bien como eje de la función.

El bagaje que nos queda al final es una película divertidilla que nunca debería ser señalada como una obra inspirada de Allen, pero que para pasar el rato con las expectativas adecuadas (a quien se le ocurra esperar un peliculón se va a llevar el chasco del siglo) resulta más que digna. En fin, Allen ya supo hacerlo mejor y también recuperarse de una bajada de interés de su obra, esperemos pueda lograrlo de nuevo.

¿Cuál es el cine de ciencia ficción más interesante: El que dibuja un futuro con nada que ver con la actualidad o el que perfila un mundo muy similar pero con alguna variación sustancial? Creo que dar una respuesta general a tal cuestión es tarea imposible, pero sí que veo más probable tocar la fibra sensible del espectador optando por la segunda de ellas, la cual es la opción que toma el nuevo trabajo de Alfonso Cuarón. Hijos de los Hombres nos plantea un futuro próximo en el que ser humano es incapaz de concebir más hijos, lo cual aboca a la especie a una pronta extinción. No obstante, este hecho sirve de base para sacar a relucir comportamientos tan censurables como la exclusión o el racismo como eje de una historia repleta de humanidad.

Cuarón opta por imprimir a la película de un estilo visual (impresionante labor de Emmanuel Lubezki en la fotografía) que le otorga un aire documental que aumenta el verismo de los acontecimientos. Además, reincide en el uso de ciertos planos secuencia de notable duración que en otras manos podrían haberse convertido en un recurso gratuito, pero que en esta ocasión atrapan al espectador y lo dejan sin aliento. Bueno, quizá tal afirmación resulte algo exagerada de forma general, pero el plano secuencia en el que se intenta localizar a un personaje es una pieza ejemplar de planificación, ejecución y dramatismo. Alejándonos de esos momentos puntuales (extenderlo a toda la película sería un error considerable), el futuro que nos muestra Cuarón parece beber de la estimable (e inferior) Código 46, pero la aparente frialdad de ambas propuestas discurre por cauces muy diferentes.

Allí donde Winterbottom apostaba por una frialdad que casi imposibilitaba la participación del espectador en los sentimientos de los protagonistas, Cuarón opta por un extraño balanceo entre el pesimismo casi extremo y la casi obligación por parte del espectador de zambullirse en la película y sentir las (escasísimas) alegrías y las (tremendas) penas de los protagonistas como propias. Sólo veo una forma de distanciarse de esto y es el criticar la concepción del filme desde la raíz, porque dudo que haya muchas personas que no consideren sugestivo su punto de partida, pero la descripción de ese futuro sin hijos no es lo que realmente interesa a Cuarón, ni tampoco lo que les ha hecho llegar a eso, sino la necesidad de encontrar una solución a ese mal. Por ello, Cuarón apuesta por una historia que se ve obligada a avanzar por terrenos más convencionales, lo cual hace correr el riesgo al filme de convertirse en un mero corre corre que te pillo más. La cosa está en que esa situación resulta indispensable para que Hijos de los Hombres no se convierta en una falsedad molesta. Cierto que podrían ahondar más en la situación histórica, sus causas y consecuencias, pero eso supondría un lastre considerable para la función, porque destrozaría el modélico ritmo de la propuesta y un espectador avispado se preguntaría dónde leches anda la gente que va detrás de ellos y cómo éstos están tan tranquilos para ponerse a filosofar tranquilamente. Es verdad que el interés conceptual de la función podría ser mayor, pero o se sacrifica enormemente la historial real de la película y se convierte la película en poco más que un discurso humanista o se pierde la logradísima sensación de realismo que desprende a costa de reflexiones que podrían ser fascinantes, pero cuya presencia entorpece su discurrir narrativo.

Theo, el personaje excelentemente interpretado por Clive Owen, sirve como eje del relato. En principio asimilado por un sistema injusto, su labor de protección de la mujer embarazada sirve como misión de redención que lo convierte en héroe involuntario que le hará ir perdiendo por el camino mucho más de lo que desearía. La primera vez que me tomé en serio el nombre de Owen fue por su presencia en la estúpida y aburrida El Rey Arturo y me limité a considerarle como otra falsa promesa más en el campo de la actuación, pero el tiempo y las películas me han llevado a considerarlo uno de los actores más interesantes de la actualidad, ya que su crecimiento interpretativo parece no tener fin y alcanza su techo (¿momentáneo?) en Hijos de los Hombres.

Cierta controversia ha provocado la escasa presencia en el relato del personaje de Julianne Moore y, la verdad, más allá de por ser ella (a la que reconozco no profesar especial simpatía) es una polémica incomprensible. Muchas películas actuales fallan en lograr un equilibrio en la presencia de sus personajes. Algunos desaprovechan secundarios jugosos, otros introducen personajes de relleno la mar de molestos y hay quien directamente no sabe construir a ninguno de mínimo interés. No obstante, en Hijos de los Hombres existe un perfecto equilibrio en el cual los personajes aparecen sólo cuando tienen razón de ser en el relato. No voy a discutir sobre las capacidades interpretativas de nadie (ojo, me gusta mucho cómo lo hace Moore en la película), pero hay que saber distinguir entre disfrute personal y necesidades de la película. Vaya, a mí también me hubiera gustado que Michael Caine, notable como el excéntrico amigo del protagonista, tuviera más presencia, pero la película no lo necesita.

Como ando mal de tiempo finiquito diciendo que Hijos de los Hombres es una gran película con suficientes virtudes para que cualquiera pueda disfrutarla: Actuaciones, dirección, acabado visual, mensaje, guión. A decir verdad, no le encuentro ningún fallo realmente importante y con la tendencia que tengo a ser un tiquismiquis inaguantable creo que eso es mucho decir.

P.D.: Hoy también se estrena el remake de The Wicker Man, pero con decir que es una porquería aburrida, banal y que desaprovecha todo su potencial queda todo dicho.

P.D. 2: La crónica del festival ya está acabada, espero que no tarde mucho en subirse a http://www.elpaisliterario.com, sección Cine y teatro

Bueno, antes de nada pedir perdón por no continuar comentando las películas que iba viendo, pero es que hacerlo usponía dejar de ver alguna película o limitar aún más mis escasísimas horas de descanso (eso si, logré no dormirme en ninguna película). Por ahora no voy a comentar ninguna más, ya que aún ando redactando la crónica, la cual no colgaré por estos lares, pero ya avisaré de dónde estará cuando el “jefe” la suba a la web. Eso sí, aquí tenéis una lista por escrupuloso orden de preferencia de todo lo que he visto íntegro (dos veces me salí del cine con la película a medias) a lo largo del festival.

1- El Laberinto del Fauno
2- Hijos de los Hombres
3- Fido
4- La Ciencia del Sueño
5- Pro Life + Homecoming + Cigarette Burns

6- Brick
7- Black Book
8- Coming to Town (corto)
9- Ils
10- Edmond
11- Isolation
12- Borat
13- The Host
14- Para Entrar a Vivir
15- Los Abandonados
16- Behind the Mask
17- Bosque de Sombras
18- Paprika
19- El Ilusionista
20- Exiled
21- La Hora Fría
22- Offscreen
23- Requiem
24- Scoop
25- The Fountain

26- Captivity
27- La Caja Kovak
28- Mentes en Blanco
29- Renaissance
30- Pulse
31- Hatchet
32- Broken
33- Time
34- Storm
35- Sisters
36- The Wicker Man
37- Taxidermia
38- Tachigui: The Amazing Lives of the Fast Food Grifters
39- Venus Drowing
40- Priscilla (corto/documental)
41- Moscow Zero
42- Electroma

Las que están en negrita son las que, al menos en principio, serán comentadas en el blog, pero más adelante, que aún necesito mucho descanso.

Página siguiente »