La moda de los remakes nos ha traído muchas cosas, pero la mayoría de ellas de calidad, por decirlo suavemente, algo escueta. Desde clones como la infame Psycho hasta variantes de estímulo inexistente como El Planeta de los Simios. La pena es que funcionaban bien económicamente y sólo quedaba poner el grito en el cielo a cada nuevo destrozo y suspirar aliviado las pocas veces que el resultado era al menos digno. Todo ello se unía al supuesto (para mi gusto sólo fallaba la falta de mayor vigor dramático, por lo demás sin queja alguna estaba) bajón en la carrera de Martín Scorsese para que muchos tachasen de antemano a Infiltrados de poco menos que cataclismo artístico. Pero Marty ya había conseguido que El Cabo del Miedo superase al original y esta vez no sólo vuelve a lograrlo, sino que consigue una de sus obras mayores, para mi gusto sólo superada con claridad por Uno de los Nuestros.

Scorsese apuesta por primar el sentido del ritmo (impecable en este aspecto e imprescindible para no acabe resultando algo pesada) sobre la posibilidad de que los personajes se engullan la historia y ésta avance a su son. Su maestría en la puesta en escena huye del lucimiento personal a través del uso de los planos secuencia para agarrar al espectador y se refugia en el montaje (con algún pequeño detalle mejorable) y el uso de las canciones (de la BSO no hay gran cosa que decir, pasa completamente desapercibida ante el, quizá excesivo, empleo de canciones preexistentes) como elementos vigorizantes del adecuado ritmo narrativo que posee Infiltrados. En determinado momento un personaje revela que en otros tiempos se hubiera llevado a todos por delante y quizá ahí resida una de las pegas que algunos han puesto a la película y es que el constante clima violento de otras propuestas suyas “decae” (aunque hay mucha tela que cortar en la estupenda hora final) para aparecer a cuentagotas durante parte del metraje al apostar más por un suspense vía entretenimiento que atmósfera enrarecida.

Uno de los puntos que más dudas despertaba era si el discutido reparto de actores podría estar a la altura de las expectativas o iba a ser un nuevo cataclismo al estilo La Dalia Negra. Pues lo primero que hay que decir es que no cabe encontrar ningún pero al extenso casting, desde nombres por todos conocidos hasta la breve aparición de James Badge Dale (¿Qué? Me hizo ilusión reconocer al Chase, normal que te echaran con lo que dicen que hiciste, de 24…). Di Caprio no sólo confirma las buenas maneras exhibidas en sus dos trabajos previos con Scorsese, sino que logra un trabajo magistral como el topo de la mafia. Ciertas quejas hay acerca del trabajo de Matt Damon, ya que cabe reconocer que su enfoque del personaje resulta menos arrollador que el de Di Caprio, pero eso no le quita ni un ápice de efectividad. Los métodos excesivos de la mafia se contraponen con el corsé reglamentario de la policía y por ello resulta harto discutible atacar a Damon en este aspecto. No obstante, era Mark Wahlberg el que realmente me causaba repelús el verle, ya que más allá de su simpática presencia en The Italian Job (otro remake que supera al original) es un actor al que tolero tanto como un fuerte dolor de estómago. La sorpresa llega de su efectividad como el deslenguado ayudante del jefe de Di Caprio, quizá excesivo, quizá tópico, quizá en el fondo algo vacuo, pero jodidamente disfrutable y enérgico.

En oposición a la juventud del trío ya comentado, la cinta apuesta por un cuarteto de veteranos que demuestran con creces su valía. Lo que más llama la atención es que Jack Nicholson está mucho menos excesivo que sus otras actuaciones (sí, está algo sobreactuado, pero es que siempre parece que esa es su forma de interpretar), pese a que según va avanzando el metraje empieza a dejar ver ciertos tics. Algo más desapercibido pasa el personaje de Martín Sheen, encargado de salvaguardar la seguridad de Di Caprio y deseoso de atrapar a Nicholson, salva con buena nota un rol con menor capacidad de lucimiento. Similar al personaje de Walhberg, aunque algo más contenido, es el de Alec Baldwin. Comentarios inapropiados con energía, que narices, prefiero a eso a absurdos traumas interiores por mucho que los segundos tengan más entidad dramática. Y por último Ray Winstone como matón excesivo, más por palabra que por lo que la cinta nos muestra. Una pena, me hubiera encantado una buena y extensa sesión de tortura por su parte

La duda razonable respecto a las numerosos méritos de la película estaba en si el prestigioso original asiático era la fuente de todas sus virtudes. Cierto que el esqueleto de la historia y varias secuencias han sido decisivas para lo que Scorsese nos ha ofrecido, pero también que varios de los problemas de aquella han desaparecido. La molesta introducción de flashbacks en momentos decisivos de la historia que sólo redundan en lo que ya sabemos, una resolución que se queda a mitad de camino y una relación amorosa peor perfilada son los principales puntos flacos de Infernal Affairs junto a uno de los puntos fuertes de la propuesta de Scorsese: La motivación de los personajes. Sabido es por cualquiera que se informe que el papel de Jack Nicholson ha ganado en desarrollo (fue la condición que impuso para aceptar) respecto al original, pero sorprende que el resto gane mayor entidad aunque sea a costa de alguna ligera fisura en el resultado final (el triangulo amoroso), la cual incluso supone una mejora, porque en la cinta asiática el personaje de Vera Farmiga (más que aceptable) se dividía en dos, los cuales no añadían especial enjundia al global (me resulta más interesante la propuesta de Scorsese en la que ella puede verse como una especie de forma de redención o vía de escape de los dos infiltrados), sino que suponían un lastre.

Y bueno, me ha quedado todo muy distinto a lo que pretendía decir, pero la cosa está clara. Infiltrados es un regreso a ese cine de Scorsese que no dejaba cierto sabor amargo por faltarle un “algo” indefinible pese a que él siguiera demostrando su buen hacer. Ya lo han dicho muchos, pero nunca está de más recalcar que estamos ante una de las mejores películas de lo que va de año y la tercera muesca del trío de peliculones que se han estrenado consecutivamente en nuestro país: El Laberinto del Fauno
, Hijos de los Hombres e Infiltrados. Esperemos que ahora llegue algo más que morralla o decepciones…

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