Esta próxima semana voy a retomar una de las teleseries que mejor sabor de boca me han dejado en los últimos tiempos. Por motivo de ello (y de que ando algo vago) recupero un texto que escribí poco después de ver su primera temporada.

ARGUMENTO

Veronica Mars es una estudiante del selecto instituto Neptune, donde sólo va gente rica y gente que trabaja para los ricos. Hace un año, Veronica disfrutaba de la popularidad y la felicidad con su novio Duncan Kane y de la amistad de Lilly, hermana de él, pero el brutal asesinato de Lilly cambió las cosas para siempre cuando Keith Mars acusó al padre de Duncan de haber asesinado a su hija. No obstante, otro hombre confesó la autoría del crimen y Keith perdió su puesto de sheriff para reconvertirse en detective (aunque sin dejar de investigar la muerte de Lilly, ya que la confesión estaba lejos de convencerle), mientras que su hija Veronica pasó a ser una marginada en su instituto por optar en primera instancia por defender la actuación de su padre. Conviene señalar que la madre de Veronica se marchó de casa también como consecuencia de la actitud de Keith y es esto lo que más le cuesta sobrellevar a Veronica. Sentadas las bases de la serie, la primera temporada se centra en el intento de Veronica de esclarecer la muerte de su mejor amiga y de reencontrar a su madre.

EL ESTILO DE LA SERIE

Pese a que en el resumen de la trama he intentado pasar de puntillas por ello, “Veronica Mars” es una serie de corte juvenil (aunque eliminad de vuestra mente todo elemento peyorativo que asociéis a dicho término) y mi mayor temor era que acabase siendo una especie de “The OC” (con la que sí comparte el dudoso honor de que la repelente Paris Hilton ha participado en 1 episodio de ambas series), una serie simpática y entretenida cuya segunda temporada se emite actualmente por La2, pero que cuenta con demasiados rasgos de culebrón. Afortunadamente, “Veronica Mars” picotea elementos de muchas otras series, pero si tuviera que decantarme por un referente principal (en apariencia me sería fácil ligarlo con “Mujeres desesperadas” y su faceta de resolver un misterio notorio a lo largo de una temporada de forma pausada, pero “Veronica Mars” la supera en casi todas las facetas y, en especial, en la credibilidad de que sucedan cosas así) éste sería Joss Whedon (no por nada fan declarado de “Veronica Mars”, llegando a aparecer en un capítulo de la segunda temporada), creador de las notables “Buffy” y “Angel” y de la sublime “Firefly” (nunca me cansaré de reivindicar esta maravillosa serie cancelada muchísimo antes de tiempo por las poco preclaras mentes de Fox). Si algo caracteriza el estilo de Whedon es su gran capacidad para la construcción de personajes, aunque luego en lo referente a argumentos la irregularidad (y, en ocasiones, el absurdo) sea la tónica reinante, aunque siempre orientada a una trama central de temporada (la excepción sería la primera temporada de “Angel”, muy disfrutable, pero algo errática en este aspecto) de cuyo interés depende en buena medida la calidad momentánea de la serie. El caso de “Veronica Mars” es mimético al de las series de Whedon, con la ventaja para nosotros de que el irregular interés de las tramas de cada capítulo (no es lo mismo un robo sin más que un asunto de confusión de paternidades por parte del hospital) no se traduce en caídas y bajadas de interés de un capítulo a otro, ya que la serie empieza de forma maravillosa y va en aumento hasta alcanzar un nivel cercano a la matrícula de honor que mantiene durante el resto de la primera temporada. De la segunda temporada he oído comentarios que confirman mi teoría al achacar el (relativo) bajón de interés a una historia central de menor relevancia. Por mi parte no puedo asegurar nada al respecto por ahora.

En lo referentes a los rasgos estilísticos propios, “Veronica Mars” se apoya muchísimo en los flashback (recurso tan interesante como temible si se usa mal), tanto para la resolución de los casos del día como para el progresivo descubrimiento de la trama central, aunque en este caso la tendencia es mucho más acentuada en la primera mitad de temporada, en la cual las reapariciones de la fallecida Lilly quizá sean un poco excesivas. Otra de las características vitales de la serie son sus ágiles diálogos, a través de los cuales uno pronto se rinde al encanto de unos personajes magistralmente hilvanados (bueno, exagero un poco, pero sí que hay varios a los que esta definición se ajusta como anillo al dedo) y hace que las ocasionalmente intrascendentes tramas te importen bien poco, pues el resto de elementos (no había incidido directamente en ello, pero los guiones son prodigiosos) lo compensa con creces. Ah, y aunque quede como un pegote no quiero dejar de lado la acertadísima elección de la canción “We used to be friends” de The Dandy Warhols para el opening. A duras penas se me ocurren un par de series de imagen real (es que el miticismo nubla toda objetividad en las series de dibujos animados) en la que una canción preexistente cuadre tan bien con la realidad de la serie.

LOS PROBLEMAS DE LA SERIE

Teniendo en cuenta mi entusiasmo (sólo superado actualmente por el que siento por “24”, cuya quinta temporada lleva camino de ser de forma aplastante la mejor de las emitidas hasta ahora) hacia “Veronica Mars” me resulta imposible sacarle fallos relevantes más allá de una situación concreta en un capítulo u otro, pero sí que me fastidió la utilización de un doble cliffhanger (por dar una definición, aunque de mala manera, apuntar que vendría a ser una sorpresa final no revelada del todo y que, aparte de con ganas de querer matar al guionista, te deja con la tensión por ver qué sucederá) un poco decepcionante. Por un lado (sucediendo esto cuando aún faltan 10-15 minutos para el final de temporada), te deja con la duda de qué le pasa a un personaje y por el otro de quién va a ver a otro personaje, con el problema de que uno de los que cuenta con más papeletas es el que no sabemos qué es de él y esto resta fuerza a la “sorpresa” final. No sé, quizá sea demasiado quisquilloso (por cierto, perdón por revelar, aunque de forma muy genérica, ciertos detalles, pero era imprescindible), pero acostumbrado al nivel de la serie me chirrió un poco este detalle.

No obstante, a la hora de hablar de cosas malas hay que acudir a un factor externo a la serie para encontrar el auténtico punto oscuro de “Veronica Mars”. La serie está muy bien considerada y aún no he tenido trato con alguien que la haya visto y no le haya gustado, pero los índices de audiencia son bajísimos, tanto en USA como en España (aunque la decisión de ponerla los sábados a la hora del fútbol sólo en aquellas comunidades con canal autonómico tiene delito) y eso puso en tela de juicio su supervivencia desde poco después de empezar a emitirse. Por esto, la serie estuvo a punto de acabar en la primera temporada, pero el apoyo de los fans (las peticiones online muy de cuando en cuando tienen algo de importancia) y la reconocida calidad de la serie ha permitido una segunda temporada y se da casi por segura la tercera, ya que había muchas dudas por la fusión de 2 canales de televisión norteamericanos (UPN, uno de ellos, es el que emite la serie actualmente), pero todo indica que seguiremos teniendo más “Veronica Mars”. Otra cosa será si llega a España (aunque con el horrendo doblaje que le han puesto que en varios casos cambia el carácter de los personajes y, sobre todo, quita parte del carisma a los personajes tampoco me importa demasiado, porque no quiero verla doblada), ya que rondar el 2% de share, por mucho que sea en La2, es muy mala señal.

LOS PERSONAJES

El alma de la serie es Kristen Bell, una joven actriz que desconocía casi por completo hasta ver “Veronica Mars” (y eso que había visto “Spartan”, donde es la chica secuestrada, poco tiempo antes), pero actualmente me rindo ante su calidad como actriz, así que no esperéis el menor atisbo de objetividad por mi parte hacia ella. Lo primero que pensé al dejarme engatusar por la serie en un foro es que la protagonista era guapa y encima estaban dejando genial a la serie, así que tenía que verla (sé que este razonamiento me deja en mal lugar, pero yo pido muy poco para empezar a ver una serie de televisión, son mi talón de Aquiles actualmente). Pero en “Veronica Mars” encontramos que Bell es una actriz estupenda que brilla sobremanera como Veronica, una adolescente entre lo pillo y lo adorable que no duda en ayudar a todo aquel que se lo pida. En algunos casos me cuesta decir que una actuación es buena cuando se basa en el carisma como es el caso, pero la buena de Kristen se ha ganado un fan incondicional en mi persona. Espero que no la pifie (demasiado) en futuros trabajos, aunque tras “Veronica Mars” sólo la he visto en dos episodios de “Deadwood” (notable serie, teniendo esto mucho mérito por la desgana que despierta en mí el western), que curiosamente son mis dos favoritos hasta la fecha de los que llevo vistos de la primera temporada. ¿Casualidad?

Ya he apuntado la fuerza de los personajes de la serie, pero es imposible no tener a tus favoritos y en este caso son Keith Mars y Logan Echolls. Keith es el padre de Veronica, con la cual tiene una sanísima relación y uno sólo puede admirar sus “Who´s your daddy?” (que queda genial en la versión original, pero la doblada pierde toda la magia) y sus técnicas como detective, sabiamente heredadas por Veronica. A Keith lo interpreta Enrico Colantoni, rostro conocido por su papel de Elliot (El fotógrafo ligón) en la simpática “Dame un respiro” (emitida en su día por Canal +), pero que en “Veronica Mars” ofrece una interpretación muy superior y es complicado que no te encante su personaje (iba a decir que imposible, pero fijo que justo viene alguien que la ha visto y dice que no le gusta su personaje). Muy distinto es el personaje de Logan Echolls, ya que al principio de la serie empieza como el amigo gilipollas del novio (en este caso ex) de la protagonista con sus aires de machito, pero la transformación que sufre a lo largo de la primera temporada es tremenda, ya que al final, aunque mantiene ciertos aires en su actitud, se desvela como una persona muy distinta. El para mi desconocido Jason Dohring lo interpreta de forma loable, convirtiéndole en mi personaje favorito junto a Veronica (aquí sí que considero imposible no adorarla y eso que habitualmente tienden a caerme menos bien los protagonistas).

El resto de los personajes salen algo peor parados, a buen seguro porque Rob Marshall (creador de la serie que colaboró en su día en los guiones de “Dawson crece”) les presta menos atención, pero ahora voy a centrarme en la familia Kane, ya que es de ahí de donde proviene el gran misterio de la primera temporada. Por una parte, tenemos a Duncan Kane (al que da vida Teddy Dunn con corrección pero sin brllantez), ex de Veronica y (seguramente el) chico más popular del instituto Neptune. Además, fue el que descubrió el cadáver de su hermana Lilly (eficiente Amanda Seyfried) y los ataques que sufre ocasionalmente (para los cuales toma una medicación que él evita cuanto puede) inducen a pensar que quizá fue él quien cometió el crimen, pero el poder económico de la familia Kane puede ocultar casi cualquier cosa. Además, tenemos por ahí a Jake y Celeste Kane (cumplidores Kyle Secor y Lisa Thornhill) como los padres de una familia que podría ocultar más aún de lo que dejo entrever. La verdad, el misterio al que dan lugar es genial, pero la familia Kane (ojo, el único personaje fijo en el casting es Teddy Dunn por mucho que los haya equiparado a todos) como personajes aislados no tiene especial interés.

La familia Echolls también tiene su peso en la temporada, siendo Aaron Echolls (encarnado por un estupendo Harry Hamlin, actor cuya cara me sonaba muchísimo aunque no ubica y que chequeando su filmografía sigo sin saber porqué) el más destacado aparte de su hijo. Estrella de cine y muy mujeriego es un personaje que recuerda un tanto por actitud a su hijo Logan, aunque éste lo detesta. Aunque sólo salga en un par de episodios me gustaría reseñar la presencia de Alyson Hannigan (otro punto a favor de la conexión Whedon, ya que ella era Willow en “Buffy”) como Trina Echolls, la hermana mayor de Logan y un poco descarriada en la vida. Bastante interesante su personaje, aunque es natural que ella se centre más en “How I met your mother”. Otros personajes regulares en la serie son Wallace y Weevil. El primero comienza siendo el típico empollón objeto de la burla del sector popular que se convierte rápidamente en amigo de Veronica y que con el paso de los capítulos se gana el respeto y aprecio de la gente del instituto por el hecho de repetir su genialidad en la cancha de baloncesto. Un personaje estimable bien interpretado por Percy Daggs III (actor eminentemente televisivo, ya que hasta la fecha tan sólo ha aparecido en una película), con la pega de que los guionistas no le han dado suficiente cancha. Weevil es el “líder” del sector macarra del lugar, que mantiene una atípica relación de amistad-respeto con Veronica y no duda en relacionarse (me encanta el par de capítulos centrados en su extraña relación con Logan) o mofarse de los jóvenes de las altas esferas según le venga en gana. Un tal Francis Capra le da vida de forma muy acertada, pero sucede algo similar que con Wallace. Espero que mejoren este punto en la segunda temporada. Ojo, hay más personajes con varias apariciones, pero no es plan de eternizar el escrito (tampoco dispongo tiempo para ello) hasta el infinito.

CONCLUSIONES

“Veronica Mars” se ha convertido en mi segunda serie favorita de las que sigo actualmente, y el número ronda (o quizá lo supere, que últimamente he empezado a ver algunas como la discretísima “Numb3rs”) las cuarenta, por lo que es obvio que algo de mérito ya tiene. Por resumir sus virtudes diré que es una serie con un tono de comedia y suspense maravillosamente llevado y que además cuenta con un puñado de personajes antológicos, lo cual se une a unos guiones estupendos que lo convierten en una serie obligatoria para todos aquellos que sientan interés por los productos de calidad que, de cuando en cuando, nos ofrece la televisión. Vedla en versión original subtitulada, eso sí, que sino la cosa baja enteros.

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