En los últimos tiempos, los templarios han gozado de una indiscutible popularidad gracias a Dan Brown y sus múltiples imitadores. No obstante, las leyendas acerca de dichos personajes ya habían tenido un acercamiento por parte de la cinematografía española, lo cual resulta particularmente singular dada la naturaleza de saga (inhabitual en nuestro cine) y de coquetear abiertamente con el cine gore y de terror, muy poco explotado en nuestro país (y es una pena, porque, por ejemplo, Bigas Luna dio lo mejor de sí en la excelente Angustia para luego perderse en cintas que entremezclaban lo romántico y lo erótico con desigual fortuna). El responsable de tal gesta responde al nombre de Armando de Ossorio, que entre 1971 y 1975 rodó cuatro recordados acercamientos a la figura de los templarios.

La Noche del Terror Ciego, primera del lote, lucha contra sus evidentes limitaciones presupuestarias apostando por la idea del pueblo maldito abandonado al que va a parar una incauta que ve como se la cargan sin piedad. Obviamente, tenía amigos que deciden investigar lo sucedido. Apostando por un microcosmos tan reducido (y además con el encanto añadido del ambiente del pueblo fantasma), Ossorio logra un estupendo dibujo de los templarios (denominados como guerreros en esta entrega) con una apariencia esquelética y capuchas que retrotraen las prácticas rituales de su época (explicitada en un simpático, aunque algo repetitivo, flashback), algo a lo que también ayuda la vertiente vampírica de sus crímenes. Pese a su estupendo desenlace, la cinta presenta graves carencias en el diseño de los personajes humanos (¿realmente espera que nos creamos que un traficante de drogas, por muy a pequeña escala que sea, se va a unir a los amigos de la fallecida en su ida al pueblo maldito en lugar de mandarlos al demonio?) y en las actuaciones de la mayor parte del metraje. Ese punto, unido a lo limitado de la presencia de los templarios, lo cual se traduce en varios momentos de molesto relleno, neutraliza las posibilidades de la propuesta, la cual se queda como una más que digna muestra de terror rural.

Para El Ataque de los Muertos Sin Ojos parece que la partida presupuestaria aumentó dado el éxito de la primera entrega. En este caso, uno no sabe muy bien si lo que tiene ante sus ojos es una precuela que muestra el motivo del desalojo del pueblo en el que están enterrados los templarios o una historia aparte en otro emplazamiento. El motivo de ello reside en el cambio de nombre del pueblo (se pasa de Berzano a Bouzano) y en el evidente problema de continuismo de la actividad de los templarios en la primera parte y el desenlace de ésta (claramente inferior al de La Noche del Terror Ciego) y en detalles como el origen de la falta de ojos de los templarios. Un pobre diablo (el tonto del pueblo) es el primero en conocer el prometido regreso de los templarios, los cuales arremeten contra el pueblo, que curiosamente está de fiesta. Tras acabar con la mayoría, la película divide la acción entre la amenaza del exterior donde se encuentran los templarios y el lugar donde los escasos supervivientes esperan la llegada de ayuda. Con un mejor perfil de los personajes (genial el malnacido del alcalde) y unas actuaciones superiores a su precedente, El Ataque de los Muertos Sin Ojos supera en muchos elementos a La Noche del Terror Ciego, aunque se echa en falta los rasgos vampíricos de la primera entrega y resulta molesta la preferencia por los planos cerrados para mostrarnos varias de las muertes (y es que la sombra de lo cutre también hace acto de presencia en algunas situaciones), amén de lo decepcionante (aunque consecuente) de su desenlace.

Las otras dos entregas de la saga no he podido visionarlas, así que me limitaré a comentar que El Buque Maldito cuenta con el aliciente de traspasar la acción a un barco fantasma (en un aparente regreso al encanto de la primera parte) y que La Noche de las Gaviotas promete potenciar los detalles rituales perfilados en La Noche del Terror Ciego obviados en El Ataque de los Muertos Sin Ojos. Sin más que decir, recomiendo obviar con todo el fervor posible la edición en dvd que JBP ha realizado de la segunda entrega (deleznable es poco para valorarla), aunque pronto será reeditada por otra compañía. La de Divisa de La Noche del Terror Ciego, sin ser una maravilla, no tiene grandes pegas. Espero que este acercamiento a una de las sagas más atípicas y curiosas de nuestro cine haya despertado vuestro interés si es que no la conocíais de antemano. No son maravillas, pero sí obras que, con todas su pegas (que no son pocas), merece la pena ver.

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