Bueno, ante la inminente disponibilidad del capítulo de Carpenter en la mulita aquí os dejo unos apuntes sobre las impresiones que me provocó durnate su visionado en el festival de Sitges:

– El toque atmósferico que realzaba Cigarette Burns desaparece en esta ocasión. La “suciedad” sería lo que mejor definiría el acabado visual de Pro Life, ya que en esta ocasión Carpenter abraza el look televisivo y si se olvida del extraordinario estilismo de su aportación previa a Masters of Horror. Eso sí, calificar negativamente su puesta en escena resulta erróneo, pues cada historia merece un tratamiento distinto y en el caso que nos ocupa la reiteración no es lo más aconsejable. Nos encontramos con la vertiente “cachonda” del cine de Carpenter, quizá menos vistosa, pero no por ello menos efectiva.

– La historia se aproxima más a la vertiente de gamberrada con ciertos toques salvajes (esa venganza del personaje de Perlman) que al terror. El humor, prácticamente nunca explícito, sobrevuela sobre gran parte de la cinta, con la salvedad del tramo inicial, donde un ligero suspense domina la situación. No obstante, es justo ahí donde Pro Life no puede ocultar ciertas debilidades en el arranque de la historia y es que en esta ocasión no estamos ante una propuesta que podría haberse alargado para llegar al metraje convencional de una película, sino que, en todo caso, la excusa argumental ya está ligeramente más estirada de lo deseable.

– Entre las actuaciones hay un poco de todo, pero el que destaca con luz propia es un estupendo Ron Perlman como el hombre que quiere evitar el aborto de su hija ante las voces “divinas” que le aconsejan actuar así. Demoledor e implacable, pero con la pega de que la comparativa destroza la actuación del resto del elenco. Los demás, transmiten la sensación de intérpretes puramente televisivos (más de telefilmes, de discutible y lineal interés, que de teleseries, donde hay de todo, pero cada vez más cosas buenas).

– El diseño de las criaturas que aparecen me resulta acertadísimo, conectando perfectamente con el tono gamberro de la propuesta.

Pensaba extenderme más, pero un bochornoso y patético acontecimiento me ha robado más de una hora de tiempo, amén de dejarme sin ver el final de una película y provocarme un cabreo de tres pares de narices. Pero de eso hablaré mañana, ahora me toca esperar al Spurs-Mavericks de Cuatro, a ver si así se me pasa la mala leche…

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