El pasado viernes parecía que estaba siendo un buen día. Un día dando vueltas por ahí en sitios mil veces vistos pero sin aburrirme en ningún momento. Una gratísima sorpresa positiva viendo El Perfume, pero las cosas pueden cambiar muy rápidamente. He aquí que, como muchísimas otras veces, hice una sesión doble junto a Casino Royale en los cines Max Center de Baracaldo y todo iba normal hasta que de repente la película se cortó y se encendieron las luces de la sala. Pensé que hacía tiempo que no acudía a una película en la que hacían corte para ir al baño y no recordaba un caso en el que no avisaran de ello, pero bueno, cosas que pasan. Cinco-Diez minutos después se reanudó la película, dejando cierta sensación de haberse comido varios planos, pero se podía coger el hilo de la trama sin problema (bueno, es James Bond, seguramente si empezara la película a la mitad tb. lo pillaría…). La cosa siguió y nada relevante sucedía salvo la caída libre del interés de la cinta.

¿Dije nada? Bueno, cuando todo parecía estar resuelto, la película vuelve a cortarse e ipso facto se encienden las luces de toda la sala. Parecía que simplemente se había quemado el rollo de la película, cosas que pasan… pero no, los de la sala dieron la demencial excusa de que una tormenta (que luego supimos inexistente) había producido cortes de luz (con las luces de la sala encendidas!). De decir eso en voz alta a toda la sala fijo que se hubiera producido la de dios, pero eso se lo dijeron a una chica que estaba sentada cerca de mí, posiblemente la una que se molestó en preguntarlo. Pasaban los minutos y la gente de la sala empezaba a, como lo diría, cagarse en todo lo cagable. Era obvio que apenas quedaban unos minutos de película y los dos cortes ya habían alargado en casi veinte minutos el ya de por si demasiado generoso metraje de la película. De repente, tras, lo reconozco, gritar “¡Poned la Puta Película!” y un poco más de espera, se apagan las luces, va a volver la película… bien, al fin se acaba este tormento…. ¡Pero no! Menudos ilusos fuimos… la película volvió para mostrarnos los 15-30 segundos que precedían al comienzo de los créditos finales, dejando sin explicación alguna lo que vimos.

Volvieron las luces y a la salida de la sala cuatro personas de los cines esperando, pero no para dar explicaciones, sino simplemente para evitar posibles altercados. Toda la sala cabreada fue abandonando sus asientos mediante murmullos y pude oír varias voces hablando de reclamar, pero claro, los del cine no nos iban a poner ninguna facilidad para ello. Al salir, era fácil deducir que había que ir a la taquilla a quejarse, pero había unas colas de tres pares de cojones y medio para la inminente siguiente sesión, con lo cual la mayoría de la gente se marchó sin más. Mi hermana y yo decidimos volver al pasillo entre sala y sala y esperar a ver a algún trabajador del cine para ver a dónde nos mandaba para quejarnos, a ver si al menos había la decencia de reconocer el monumental estropicio y no mandarnos a la cola demencial. ¡Pues no! A la taquilla nos mandó. Mira tu que gracia, 20 minutos mínimo de espera adicional (porque el primer paro de para mear nada, que de esa misma sesión se avisaba de que iban a pasar el “genial” trailer de “El Motorista Fantasma” en las taquillas, pero de parones nanay), ahora más para poder expresar la queja.

En fin, tras media hora de cola, nos suministran las hojas de reclamaciones no sin cierta sensación de no querer dárnoslas (incitarnos a esperar más para rellenarla, ya que no había sitio donde apoyarse, pues una pareja había seguido nuestro mismo camino y estaba rellenando su hoja de reclamaciones). Me fue indispensable comentar que nos dieran dos, ya que creí que cuantas más quejas mejor (la otra pareja se ve que le pareció buena idea, pues pidió una hoja adicional para que cada uno mostrase su punto de vista) y tras rellenarla pensé que ya había acabado la mala experiencia en los cines…. ¡Pero tampoco! Resulta que me habían dado hojas de menos (una de las que se “copia” por debajo lo que escribes) para rellenarla y como la opción de hacernos una fotocopia no fue aceptada… tuve que rellenar una segunda hoja de reclamaciones. Maticé las mismas quejas, añadiendo el haber tenido que rellenar 2 veces la hoja de reclamaciones y finalmente sí, se acabó…. ¡pero ni hablar! No podía llegar la paz y que optaran por una solución facilona de darnos otra entrada para ir otro día o algo por el estilo. Como éramos pocos pues nos toca llevar una copia a no sé qué sitio de Bilbao y esperar que se tomen medidas. La verdad, dudo que tan siquiera le echen una ojeada y empiezo a pensar que esos que pasan de ir al cine y optan por ver las cosas descargadas del emule en copias de dudosa calidad tampoco están tan equivocados. Al menos ellos pueden ver la película completa…

P.D.: Ruego disculpas por posibles faltas ortográficas y o gramaticales. Bastante mal cuerpo me ha dejado como para encima dedicarles el esfuerzo de cuidar el texto. Creo que tal cual está se entiende perfectamente la sensación de frustración y cabreo padecida…

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