Son ya muchas las reflexiones realizadas en la blogosfera acerca del nuevo trabajo de Christopher Nolan y como para ser meramente repetitivo prefiero seguir enviciado al Ouendan en la Nintendo DS he preferido dividir su análisis en dos. Una destinado a cualquiera, evitando alusiones spoileras y otro donde dar rienda suelta a las ansias de hablar libremente sobre ella que seguro bastantes comparten. Por el tema del doble trabajo, del enviciamiento comentado (obsesionado con ratones azules gigantes estoy) y de que prefiero que el máximo posible de gente comente, rebata o me llame majadero por mis alusiones explícitas sin destrozarse la película por el camino voy a postergar unos días más su aparición por estos lares.

No obstante, para que este post no sea la mayor tontería del siglo aquí os dejo unos enlaces a mis impresiones sobre los dos trabajos anteriores de Nolan (¿Por qué sólo esos 2? Pues porque me apetece… y porque tampoco tengo comentarios en condiciones ni la de insuperable Memento ni de la notable Following):

Insomnio

Batman Begins

Y como apostilla final decir que estos días he podido ver (gracias al animalito de carga) Doodlebug, cortometraje de Nolan que ya presagia la principal constante temática de su obra (la obsesión de su protagonista con algo) y una de las variantes / consecuencias (la autodestrucción) de la misma que sus largometrajes exploran aunque sin terminar de concretarlo. También puede verse de forma claramente explícita otro asunto que domina el cine de Nolan, pero su mera mención ya sería quitarle cualquier tipo de gracia a su visionado (además, son 3 minutos escasos de corto). Con todo, si os da por intentar haceros con él, dos avisos: No busquéis subtítulos (no hacen falta) si optáis por la opción descarga (a mí no me quedó otra, porque youtube me odia) y tampoco esperéis gran cosa más allá de una mera curiosidad dominada por su aire de esbozo de lo que vino después.

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