Esto pretendía ser un repaso a los mejores episodios de Buffy cazavampiros con el motivo de que al fin he podido hacerme con el gigachachipack que incluye todas las temporadas de la serie y buscaba conseguir que aquellos que reniegan de ella le dieran una muy merecida segunda oportunidad (o tercera, o cuarta o quinta, es igual) o que los que directamente la mandaron a paseo sin molestarse en ver nada pudieran escoger alguno de sus capítulos más destacados. El problema es que la lista se me disparaba y alguno de ellos realmente no servían como aproximación parcial a la serie que incitase a seguir viéndola porque contenían unos spoilers del copón y no era plan.

Además, intentar convencer a los incrédulos de cosas como que en un episodio Buffy estuviese manteniendo una lucha a muerte con un vampiro que resulta ser un antiguo compañero de clase con el que mantiene una charla en la que él la psicoanaliza a ella o de la que propia serie propone en un estupendo capítulo que todo lo que hemos visto hasta ese momento puede no ser más que el producto de la mente desquiciada de su protagonista puede ser muy complicado. ¿Y sabéis por qué? Pues porque Buffy tiene un estilo difícilmente definible que se balancea con total tranquilidad entre la comedia, la ciencia ficción, el drama (y melodrama), lo romántico, el cine de terror, el thriller, el suspense e incluso se permite jugar en un curioso episodio al estilo de David Lynch.

Lo difícil de tal mestizaje de géneros es conseguir un equilibrio que haga mantener a la serie el brillantísimo (tanto como no recuerdo en prácticamente ninguna otra teleserie o película) nivel que alcance en determinados momentos. Esa es la gran pega de Buffy, algo que Joss Whedon consiguió terminar de pulir en la excelsa Firefly (donde también abarcaba el campo del western, posiblemente el único género que Buffy dejó de lado a lo largo de sus siete temporadas), pero que aquí mantiene un encanto iniciático difícil de igualar. Y es que cuando realmente le pilla el punto a la serie hasta capítulos de dudosa categoría como el que enfrenta a la protagonista con el mítico Drácula resultan muy simpáticos pese a sus evidentes carencias.

No obstante, voy a transgredir lo dicho anteriormente sobre hacer un listado de episodios para referirme brevemente a 3 episodios memorables de la serie (por orden de preferencia), sin cuyo visionado cualquier opinión que se pueda hacer de la misma será incompleto.

3- FOOL FOR LOVE

Ubicado en la estupenda quinta temporada (quizá la mejor junto a la tercera), se centra en dos líneas argumentales. La menos interesante, aunque mantiene la habitual simpatía de la serie, se centra en la pandilla y Riley (su novio de turno) resolviendo el misterio de la semana, pero es la otra la que realmente llama la atención. Nuestra protagonista tiene miedo a ser derrotada en un combate tras un momento de debilidad en el último, por lo que recurre a Spike, un (relativamente) redimido vampiro que ha acabado con varias Cazadoras a lo largo de su vida, para saber cómo logró acabar con ellas. A través de los flashbacks conocemos en profundidad el pasado del posiblemente mejor personaje de toda la serie, amén de formar un díptico imprescindible con otro episodio de la segunda de Angel.

2- ONCE MORE, WITH FEELING

El episodio musical (imposible referirse de buenas a primeras a él de otra forma). La primera vez que lo vi estaba aún en la fase de rechazo a la serie (y es que cuando ves algo estando totalmente dispuesto en su contra es imposible medir bien sus méritos), por lo cual no pude disfrutarlo como era debido. La excusa argumental es tan sencilla como que se convoca a un demonio que hace que todo el mundo baile y cante sin poder hacer nada para remediarlo. Y es que Whedon ya había tanteado la musicalidad de sus intérpretes en Angel (estupenda la idea del bar con karaoke para criaturas demoníacas) y Once More, With Feeling no era más que el paso siguiente a dar. Unas deliciosas letras para las canciones que permiten su disfrute tanto en la línea argumental central de la temporada como para todo aquel que quiera disfrutarlo como la deliciosa rareza ante la que nos encontramos domina la función. Además, Whedon se encarga de alterar nuestra concepción al cambiar la cabecera y la sintonía de entrada amén de cerrar el episodio al estilo de varios musicales de antaño. Divertido, entrañable, único y revelador en las relaciones entre los personajes. Irrepetible.

1- HUSH

Posiblemente mi episodio favorito no ya de Buffy, sino de todas las teleseries que he visto, y pese a mi edad a no pocos os consta que su número no es escaso. Si en el caso anterior, los musicales eran los homenajeados, ahora el turno le llega al cine mudo, pues , tras un primer acto más o menos funcional, se nos revela que una serie de misteriosas criaturas se apoderan de la voz de la gente para luego poder quitarles otra “cosa”. Una insuperable mezcla de drama, comedia, romance y, sobre todo, una perversa y terrorífica historia digna de un cuento de hadas conforman esta genialidad que también permite avanzar la trama de la serie, amén de asentar elementos venideros sin que eso impida para nada su disfrute individual. Además, el diseño de las monstruosas criaturas está logradísimo, algo que sorprende más sabida la tendencia de la serie a fallar más de lo debido en este aspecto. Imprescindible.

En definitiva, echadle un ojo a esos tres episodios si es que os da por ahí, sino, bueno, ¡no habrá sido porque no lo he intentado!

Y a los que ya os hayáis rendido a la evidencia del talento de Joss Whedon… ¿Estáis conforme con esta modesta y reducida selección?

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