Odiado por muchos, ignorado por la mayoría y adorado por unos pocos, Jesús Franco es un cineasta muy peculiar dentro de la producción cinematográfica de nuestro país. El que esto escribe reconoce que hasta ahora sólo había visionado las espantosas “La tumba de los muertos vivientes” y “Killer Barbys” y va a ser que no era muy propenso a seguir indagando en una filmografía con clara propensión a aparentar ser puros bodrios sin interés. No obstante, estos días me he visto obligado (se podría decir de forma más bonita, pero la verdad es esa) a visionar cuatro películas de la primera etapa de su filmografía, y dado el fúnebre estado de este blog he decidido comentarlas brevemente.

“Gritos en la noche” nos ofrece una más que aceptable aproximación a la figura del mad doctor, en concreto, el Doctor Orloff (figura célebre en la carrera de Franco*), obsesionado con regenerar la piel de su hija y para ello utiliza a un antiguo psicópata para proveerse de jovencitas de profesión liberal y así usar su piel en los experimentos. El filme cuenta con una trabajada fotografía que realza una película en la que no faltan ocasionales pinceladas de humor (el vagabundo que pretende incriminarse a sí mismo) y cuyo interés decae en la parte dedicada a la investigación, en buena parte por el gris (y un pelin incapaz) personaje que interpreta Conrado San Martín, mucho menos interesante que el Orloff interpretado por Howard Vernon. La otra gran pega en la notable inspiración argumental (por no decir copia) en la cinta francesa “Ojos sin rostro”, lo cual resta méritos a la propuesta de Franco.

“La mano de un hombre muerto” nos relata la historia de una familia noble cuyos integrantes masculinos muestran cierta propensión a lo locura y el asesinato. No obstante, la cinta bascula entre la fina cordura de la familia Von Klaus (un tanto absurdo que la madre, en su lecho de muerte, le diga a su hijo que entre en el sótano origen del mal de sus antepasados) y la superstición de la gente del pueblo cercano acerca de la existencia de un fantasma. La parte de la investigación resulta más sobria que en “Gritos en la noche”, pero la figura del asesino está un tanto diluida y la explicación final (si es que merece ese calificativo) está lejos de ser convincente. Con todo, es una película correcta más próxima al drama que al terror en la que Franco demuestra cierta habilidad en la dirección.

En los próximos días: Miss Muerte y El caso de las dos bellezas.

(EN CONSTRUCCIÓN)

*El personaje apareció en varias cintas de Franco, amén de ser mencionado en el título de una de ellas (“El secreto del doctor Orloff”) para luego no aparecer en dicha película. A su vez, conviene destacar que el notable éxito de la cinta propició la aparición del personaje en cintas ajenas a Franco, como por ejemplo “El enigma del ataúd” de Santos Alcocer.

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