Con vuestro permiso (y sin él también, que para algo es mi blog) recupero un texto (es obvio que ando algo vago para escribir, pero también para destacar los títulos) de hace ya más de tres años:

No soy para nada un lector de escritores, sino de obras. Con esto quiero decir que me puede gustar mucho un libro, pero lo normal es que no lea más del autor o tarde mucho en hacerlo. Mi tónica lectora casi siempre se ha guiado por esto, y es que hay pocos escritores de los que haya leído más de tres libros, es más, apenas recuerdo a tres que alcanzan ese nivel. Por un lado está J.K. Rowling, pero por estar enganchadísimo a las aventuras de Harry Potter, así que no creo que cuente. Luego está Alfonso Rojo, interesante escritor, pero que parece que alcanzó su mejor nivel con “El ojo ajeno”, pues en adelante sus libros han estado por debajo de aquel. Pero el rey (y nunca mejor dicho) es Stephen King, ya que me he leído entorno a 30 libros suyos y mis experiencias positivas superan abrumadoramente a ciertas decepciones (no se os ocurra leer el infecto “Carretera maldita”). Es cierto que nunca será un escritor de esos de gran renombre entre la crítica, en especial por recaer casi siempre en los mismos fallos, pero tiene una gran capacidad para crear planteamientos muy atrayentes y personajes de interés. Si con lo dicho no se entiende porque me gusta tanto leer sus libros, pues seré más rotundo: Sus novelas son entretenidísimas, fáciles de leer y de un género que me atrae sobremanera. Ya, existirán infinidad de escritores a los que desde un punto de vista objetivo jamás podrá compararse, pero a mí eso me da igual, porque hace ya tiempo que “conecté” con el estilo de King y me agrada bastante leer un libro suyo detrás de otro (creo que el número de libros suyos consecutivos que leí, sin leerme uno de otro escritor entre medias, ronda los diez). Tras esta matización, tal vez innecesaria (aunque no lo creo), va siendo hora de entrar a hablar de “It”, que para algo esto es una opinión sobre dicho libro.

Derry es una pequeña ciudad en la que todo fuera apacible si no habitase allí una criatura que despierta cada 27 años con un apetito insaciable. Nadie sabe cómo ni cuándo llegó allí, más que nada porque todos los que conocen su verdadera naturaleza (o al menos una esencia de la misma) han caído en sus fauces, porque “Eso” es muy eficaz en lo que a satisfacer su apetito se refiere. Todo hubiese sido una vida de comer y dormir para “Eso” si sus planes hubiesen seguido su cauce habitual, pero en 1958 las cosas se le complicaron. Ese año un grupo de niños unió sus fuerzas para acabar con ese ser, y estuvieron a punto de lograrlo, pero la criatura, pese a salir muy malherida, logró sobrevivir a la confrontación y empezó un nuevo período de hibernación. Por su parte aquellos niños fueron dejando Derry (menos uno que se quedó allí) y con ello cayeron en un inconsciente olvido de los hechos. 27 años después todo ha vuelto a empezar y aquellos niños han de volver a Derry para cumplir su promesa de acabar con “Eso” si éste ser no había muertos casi tres décadas atrás. A partir de aquí descubrid por vuestra cuenta lo que sucede leyendo (o releyendo) este soberbio libro.

Hay una cosa que a simple vista llama la atención en este libro: Su tamaño. “It” supera las 1200 páginas de extensión, y esto puede asustar a la mayoría; de hecho yo postergué varias veces su lectura por esto y no sabéis como me arrepiento en la actualidad. Que yo recuerde King sólo tiene un libro de mayor extensión: “Apocalipsis”, un libro, que de forma rápida y mal explicado, sobre la destrucción de la mayor parte de la población mundial y la confrontación entre los supervivientes, que están divididos entre el bien y el mal, para decidir el futuro (o fin) de la humanidad. Desconozco la auténtica calidad de “Apocalipsis”, pues sólo tuve el placer de leerme “La Danza de la muerte”, una versión primera del libro que King revisó un tiempo después añadiéndole un buen número de hojas más. De la versión que yo leí puedo decir que era un libro ameno pero no espectacular, que es lo que exijo yo a un libro para justificar tal cantidad de páginas, quizá en su versión agigantada King haya subsanado esto, pero no lo sé. Lo que sí sé es que las mil doscientas páginas de “It” son altamente adictivas, pues me sorprendí a mí mismo un par de noches quedándome más allá de las cuatro de la mañana leyendo. Además por el día me hizo dejar de lado mis tareas importantes (en especial la de acabar un trabajo que tengo que presentar en septiembre), y de haberme pasado esto sin tener nada que hacer me veo que en el intervalo entre dormir y volver a dormir lo único que me haría dejar de leer un rato sería el alimentarme. Con esto quiero decir que la lectura del libro es absorbente y que conviene leerlo con suficiente tiempo libre, porque “It” hará que necesites más para no quedarte con el gusanillo de saber qué pasará a continuación.

Me cuesta bastante hablar de los personajes del libro por temor a irme de la lengua, pero voy a intentarlo. En el lado del bien aparece “el club de los perdedores”, es decir, los (supuestos) héroes (curiosa designación entonces la de perdedores) del libro. Dicho club está compuesto por Ben, Bill, Beverly, Richie, Eddie, Mike y Stan. Cada uno de estos siete personajes cuenta con un rasgo que podía convertir su infancia en un infierno en aquella época: Exceso de peso, tartamudez, ser una chica de los barrios bajos, una lengua demasiado larga (y no por su extensión), una madre sobreprotectora y asma, ser negro y ser judío. Por separado es difícil ver en ellos algo que les haga especiales, pues es en su unión cuando consiguen una fuerza intangible que no sólo les ayuda contra los matones locales, sino que los convierte en los únicos con suficiente capacidad para derrotar a “It”. De adultos el haber dejado Derry convierte a los perdedores en vencedores de una forma intangible e inexplicable pero segura, pero aún siendo de una forma inconsciente lo vivido en Derry sigue afectando sus motivaciones. De entre todos resulta curioso que King vuelva a dar rasgos de escritor a uno de ellos, es más, de escritor de novelas de terror. Esto es una práctica habitual en sus obras (“La mitad oscura”, “Misery”…), pero en este caso al señalarle como líder de ese pequeño grupo para estar alimentando su propio, pero bueno, la verdad es que, de los siete, mi preferido de lejos era Ben (y sí, luego Bill, pero a mucha distancia) y me fastidiaba que la voz de la autoridad recayese sobre Bill, pero en fin, en los libros la subjetividad del escritor siempre se impone a la del lector, que para algo él es el creador de todo ese pequeño universo.

Pero son las hordas del mal las que siempre atraen mi interés en los libros (y en las películas, y, bueno, en todos los sitios). Por una parte están los matones del pueblo encabezados por Henry Bowers. King les da un papel quizá demasiado extenso, porque uno puede pensar que la crueldad de estos chicos es mucha, y que incluso Bowers es un loco desquiciado, pero no tienen el suficiente carisma para equipararse a la criatura protagonista de los hechos. El ser que protagoniza el nombre responde al nombre de Pennywise, o al menos cuando adopta la forma de un payaso muy alejado de la imagen habitual de estos (ahora mismo el único no amigable que recuerdo es el de una cama que Homer Simpson creo para su hijo Bart siendo éste muy joven). Este personaje es en realidad un monstruo que siente gran devoción por los niños, en especial cuando estos sienten un miedo irracional. Además tiene muy fácil sacar a relucir los peores miedos de todos, pues adopta la forma de lo que más temas para que no te defiendas y creas, aunque esté atacándote, que en realidad todo es un sueño y poco después despertarás, pero nadie se libra de acabar “flotando”. “Eso” ya desencadenó múltiples calamidades en Derry, su coto privado de caza en el que todo el que se inmiscuya acaba muerto o peor aún. No obstante la forma que “Eso” adopta en la tierra es física, y todo lo físico puede ser destruido, otra cosa es lo difícil que pueda resultar esto y las bajas que lograrlo puede conllevar. Lo que esta criatura nunca hubiese acertado es que fue matar a George lo que acabaría suponiéndole infinidad de problemas, ya que por ese hecho Bill (conviene señalar que George era su hermano menos) se erige en líder al reunir el odio y coraje suficientes para que la mera presencia de esa criatura no le subyugue. Con Pennywise King logra otra modélica criatura del mal a unir a los ya sublimes Leland Gaunt y Randall Flagg.

King llegó a declarar que todo cuanto sabía estaba en “It”. No sé si será para tanto, aunque sí que trata muchos temas habituales en él y que además los dota de una densidad ya no tan característica de sus obras. King usa un estilo de entremezclar la trama del presente con la del pasado, llegando a intercalar frases ya pasadas con la actualidad (bueno, la actualidad del libro), lo cual podría provocar confusión, pero para nada. King es muy listo y dota de gran interés a ambas tramas, y eso que ya sabemos cómo acabó la primera de ellas, pero la necesidad de saber cómo sucedió todo es la baza que usa King para desarrollar a lo grande las tramas. Algunos dirán que eso es tener mucha cara y que debería haber optado por un estilo más lineal y exponer los hechos al principio, pero entonces gran parte de la emoción y tensión desaparecerían ya de entrada. Cierto es que el tema del monstruo que sirve como referencia de los temores infantiles ha sido ya explotado hasta la saciedad, pero King le da una vuelta de tuerca un tanto metafísica (al menos en lo relacionado con la “tortuga”) apara acabar siendo algo más que una nueva batalla entre el bien y el mal. Y es que además incluso los ocasionales interludios fuera de la historia son de un interés notable, ya que en ellos se aprovecha para detallarnos las tragedias ocasionadas anteriormente por la criatura con todo lujo de detalles (la explicación del que se volvió loco y se lió a hachazos es excelente para todo “gourmet” del gore).

Antes de acabar me gustaría pararme en un par de cosas. Por una parte sobre la edición del libro he de decir que tengo la de la colección de Orbis Fabbri que se vendió en kioscos en su día. Estéticamente resulta mejor que la típica de cartón blando y rojo de Plaza y Janés, pues tiene unas carátulas mucho más resistente y con un bordeado dorado bastante lucho, pero fuera del terreno estético hay que ponerle unas pegas. Primero que el libro tiene demasiadas faltas de ortografía, bueno, luego igual son “sólo” 10 o 15, pero me resulta muy molesto encontrarme de cuando en cuando palabras a la que les falta una letra o sustantivos mal definidos (con una forma de femenino para algo singular detecté varios), pero el error que se lleva la palma es el de la página 506: Una frase aparece del revés y tienes que dar la vuelta al libro para leerla, y eso me fastidió bastante y me gustaría saber si sólo es en mi libro o también a alguien más le sucede. El otro tema que quería señalar es que al ser King un autor del que sus libros raramente se libran de una adaptación cinematográfica, pues “It” no iba a ser menos. En esta ocasión se llevó a cabo una miniserie televisiva bastante amena de unas tres horas de duración (más o menos la mitad del estropicio que hicieron con la miniserie de “Apocalipsis”, que tenía un reparto a priori llamativo, pero el resultado era cuando menos discreto) que contaba con la única pega de un reparto un tanto mediocre con la salvedad de Tim Curry en el papel de Pennywise, pues él hacía una interpretación genial, pero el resto del reparto mejor olvidarse de él.

A modo de resumen me veo en la obligación de recomendar encarecidamente este libro, pues es uno de los mejores libros de Stephen King (si es que no es el mejor, que aún tengo mis dudas) y, si los tenéis, superad el prejuicio ante el autor o ante su número de páginas, ya que el libro hace que merezca la pena el esfuerzo y que incluso se te haga hasta un poco corto.